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SERGIO PERIS- MENCHETA: “De no ser actor habría sido fisioterapeuta o masajista”

Publicada en 09/01/2012
Poseedor de una figura atlética, heredada de su paso por el rugby, y de un imprescindible bagaje idiomático, sus dotes como actor y su heroica presencia le han abierto las puertas del cine internacional.

Tras protagonizar El Capitán Trueno y el Santo Grial, film de aventuras que el pasado año provocó polémica tras su estreno debido a ciertos problemas de producción y a varias críticas desfavorables, el actor Sergio Peris-Mencheta hacía gala de la osadía propia del personaje de cómic que encarnaba en el cine repitiendo graduación militar y vistiendo de nuevo los galones para participar en la serie de Telecinco Tierra de Lobos. Casualmente, de inmediato se cambió de uniforme para interpretar a otro capitán del siglo XV, esta vez en la serie que Televisión Española ha producido sobre nuestra católica majestad, Isabel I de Castilla, esposa de Fernando II de Aragón.

Su cara se hizo más conocida a raíz de la serie Los Borgia,  aunque ha realizado trabajos con Jean Jacques Annaud (director de El Amante,  El Oso o El Nombre de la Rosa) e incluso ha compartido cartel cinematográfico con la reina entre las reinas del cine, la actriz inglesa Helen  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, MedicamentosMirren (The Queen, Elisabeth I) o en el film Love Ranch, del norteamericano Tylor Hackford, en el que dio vida a un boxeador. Parece que a Sergio Peris-Mencheta le tiran los personajes históricos, y sobre todo, los capitanes, como él mismo nos cuenta en esta entrevista en la que además nos desvela sus inquietudes como director de teatro.

Parece que en los últimos años has rodado más en producciones extranjeras que aquí, en España. ¡Menuda suerte! ¿no?
Sí, últimamente he estado trabajando fuera. Ya hace años que trabajo mucho en Francia, lo que pasa es que ninguna película ha llegado a España, o se ha proyectado un fin de semana y se acabó. He trabajado con Jean Jacques Annaud y con otros varios directores franceses, después vino la aventura americana, con el director Taylor Hackford, con quien rodé Love Ranch, otra película que no se ha distribuido en España todavía. Tengo esta suerte con España, ciertas películas no se terminan de estrenar aquí nunca, aunque también hice Resident Evil, y esta sí que se pudo ver aquí.

O sea que no te puedes quejar en cuanto a trabajo…
Yo estoy encantado de seguir trabajando, y si la vida me sigue tratando como me trata no me voy a quejar, estoy encantado.

Lo que pasa es que siempre te eligen para papeles de héroe de aventuras, siempre con la espada en la mano…
Mi papel es el de héroe o el de antihéroe, sí, pero está claro que no me bajo de las películas de época, no me llaman para hacer de vecino de abajo de María Esteve, por ejemplo, siempre me toca hacer personajes subidos al caballo, con una espada o con una capa y un escudo. Algún karma debo estar resolviendo por ahí... si no, esto no tiene sentido. Últimamente me han tocado tres capitanes seguidos, primero el Capitán Trueno, luego el capitán Ugarte en Tierra de Lobos y ahora el capitán Gonzalo Fernández de Córdoba en la serie sobre Isabel la Católica de Televisión Española, o sea, que no debo tener cara de persona del siglo XX o del siglo XXI, así que tengo unas ganas de ponerme unos vaqueros y unas zapatillas, que yo que sé.

El género del cine histórico está teniendo auge en nuestras salas de cine y en nuestras pantallas ¿o no es así?
El espectador español gusta de estas películas. Ahora se están haciendo muchas películas de este estilo y yo, que encajo bastante en el perfil, estoy encantado de la vida. Se ha hecho hace poco Lope de Vega, se hizo Alatriste, y Los Borgia por supuesto, que funcionaron muy bien en general. Es hora ya de que demos el sitio que merece nuestra historia en el cine, que hagamos nosotros las películas de nuestra historia y no que vengan los americanos a hacerlas como ocurría en los años 60 y 70. Tenemos que despertar de este letargo creativo y ponernos un poco las pilas para retratar nuestra historia, una de las más ricas que hay en el mundo. Espero que vengan más proyectos, que no nos roben Hernán Cortés, y no nos roben a Pizarro, y a todos nuestros conquistadores, que podemos hacerlos nosotros.

¿Eras ya fan del Capitán Trueno o tú eras demasiado joven para este cómic?
No era fan, yo nací en el 75, y mi conciencia despertó más o menos con Naranjito (Mascota del mundial 82). Ahí empiezo a fijarme en las historias dibujadas de aquella época, así que soy más de Supermán y de Skywalker que de Capitán Trueno. Me eduqué, además, en un colegio francés, y los cómics que se leían eran los de Tintín o los de Astérix y Obélix. Capitán Trueno era para mí un desconocido hasta que un día, cuando tenía 15 años y jugaba al rugby, mi entrenador, Toni, me dijo, tras coger el balón y recibir placaje de todo el equipo, tirado en el suelo: “¿Tú qué te has creído, el hijo de Capitán Trueno?” Esa fue la primera vez que escuché nombrar al héroe. Luego me estuvo llamando “hijo del Capitán Trueno” durante un tiempo hasta que empecé a jugar en equipo. Unos diez años después, un periodista me contó que existía el proyecto de hacer la película del Capitán Trueno, y que yo daría un buen perfil para el papel, así que empecé a interesarme por el personaje y fui a casa de un amigo para revisar  toda la colección de cómics que tenía. Yo era uno de tantos que confundía al Capitán Trueno con el Capitán América, y toda la saga de la colección Marvel, que pensábamos que era más o menos lo mismo, pero no. Hace dos años me llamaron por primera vez para hacer de Capitán Trueno, y así ya pude hablar con más conocimiento de causa.

¿Has pensado qué hubiera sido de ti si hubieras seguido jugando al rugby, ya como profesional?

Dejé de jugar al rugby cuando todavía no era profesional, por entonces era un deporte amateur. No ha sido nunca un deporte olímpico, precisamente porque la federación de deporte no quería mezclarlo con los deportes y los jugadores profesionales. Me planteé si subirme a un escenario o dedicarme al rugby, por entonces no podía ni moverme sobre el escenario, pesaba 105 kilos, era una mole. Para hacer de muro, muy bien, pero para cualquier otro personaje, no había manera. No me he arrepentido nunca, fue una etapa de mi vida y todavía alucino viendo algún partido de rugby,  me asombra el haber estado metido en aquello, una etapa muy enriquecedora. Todo lo que tiene que ver con le rugby, y puedes preguntar a Antonio Resines, a Toni Cantó o a Javier Bardem, que también han jugado, aporta una cosa muy importante: la capacidad de jugar en equipo. Tú solo no puedes en el rugby, necesitas a los demás, al igual que la profesión de actor, aunque eres el que da la cara y se pasea por las alfombras y haces las fotos, no puedes creer que esto es así, ya que tienes un equipo entero detrás de doscientas personas, o más, en cada rodaje, o a cincuenta en cada obra de teatro, de los que dependes y dependen de ti. El Rugby te baja mucho los humos y te pone al mismo nivel que todo el mundo. Por más fuerte que seas no puedes tú solo con todo el equipo contrario.

¿Cómo ves el momento actual del cine en España, con la crisis tan enorme que se vive, que afecta a la taquilla, y al consumo de la cultura en general?

No soy catastrofista, no porque me vaya bien y siga trabajando, sino porque lo bueno y lo malo no existen. Estoy harto de que las cosas sean, o una catástrofe o una bendición.  A veces las catástrofes son bendiciones y las bendiciones tienen su lado de catástrofe, por decirlo de algún modo. Lo que se va encontrado el cine, que es una industria artística minoritaria en España, porque no es un negocio, y creo que si no lo es será porque no lo tiene que ser. Si la cosa está como está es porque toca que esté así. Pienso lo mismo de las cosas que nos dividen, la política o el fútbol, las cosas ocurren por alguna razón, no soy partidario de catastrofismos ni de positivismos. Lo bueno es que se sigue haciendo cine pese al pesimismo reinante, y deberíamos modificar esta tendencia que tenemos todos, yo el primero, a  quejarnos siempre y ver el vaso medio vacío y no medio lleno, no terminamos de creer en todo lo que podemos aportar, no lo buenos que somos, sino la riqueza que podemos aportar al cine o al teatro. Es verdad que los cines están más vacíos que hace siete años por ejemplo, pero entonces habría también un problema de similares características. Así que lo bueno es que sigamos haciendo cine.

Y ya en el plano de la salud ¿sigues alguna tabla de ejercicios para tener esta presencia física que muestras en la pantalla, visitas a menudo el gimnasio?
De alguna manera, o por genética o porque no me quedó otra que intentar sobrevivir cuando era niño, tengo el cuerpo que tengo, pero no he sido nunca carne de gimnasio, nunca voy. Solamente lo visito cuando tengo que hacer personajes concretos. Uno fue este Capitán Trueno, o la película francesa de Jean Jacques Annaud, o la otra película americana, Love Ranch, en la que hice de boxeador y tenía que muscularme, pero no me gusta el gimnasio, no me gusta nada, y cuando lo hago tiene que haber un preparador físico a mi lado que me obligue a hacer las cosas porque soy poco constante, no es una de mis virtudes. Para ir al gimnasio hay que ser constante.

A lo mejor te gustan más las artes orientales, el Tai Chi o el Pilates…
Sí, practico Chi Kung y Tao Yim, estoy empezando todavía, y también hice Pilates, lo pruebo todo, otra cosa es que después lo integre en mi vida. He descubierto el Tao Yim que es la base del Chi Kung que a su vez se basa en el Tai Chi, son las raíces de todas las artes marciales, aunque hice Tai Kuondo en su día y la verdad es que soy un desastre. El Tao Yim se hace sobre todo en el suelo, es un ejercicio muy recomendable y muy desconocido para la mayor parte de la gente, tiene mucho que ver con el yoga activo, no con el meditativo, aunque te va llevando a la meditación. El Tao Yim fue prohibido durante la Revolución China y se ha transmitido a través de la tradición familiar, así que es difícil encontrar gente que lo practique, pero hay algunos sitios que se pueden encontrar en España.

¿Y sigues alguna terapia para desconectar cuando terminas de batirte con la espada y dar mandobles en tus escenas de cine?
Soy gran amante de las terapias curativas y todo este tipo de cosas, sino llego a ser actor hubiese sido terapeuta físico o masajista, cosas relacionadas con el otro, con curar al otro, pero a través del contacto directo y no tanto con el trabajo al que me dedico en la pantalla, sino en vivo y en directo, como decía Emilio Aragón. Me cuido, pero lo justo.

¿Qué tipo de alimentación te gusta seguir?
En la alimentación me cuido bastante. No sigo ninguna dieta en concreto, me gusta comer de todo, mi pareja es actriz también, y en casa nos cuidamos los dos. Es algo normal, estamos preparados para cualquier cosa que salga como actores.

¿Nos podrías adelantar alguno de tus próximos trabajos, qué estás preparando actualmente?
He estrenado los nuevos capítulos de Tierra de Lobos, en Telcinco, en donde interpreto como te he dicho al Capitán Ugarte, y también estoy inmerso en el rodaje de la serie para Televisión Española sobre la reina Isabel la Católica que se estrena este mes de enero y que ha sido presentada en el Festival de San Sebastián. En esta serie interpreto a Gonzalo Fernández de Córdoba, apodado el “Gran Capitán”. También he dirigido una obra de teatro en junio del año pasado, en el Matadero de Madrid, con seis actrices y un músico. Hemos tenido mucha suerte, estuvimos allí 20 días, con críticas estupendas y estamos pendientes de que salga una gira.

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