En el documento de conclusiones del Congreso, elaborado a modo de recapitulación por la directora del mismo, la vicerrectora de Investigación de la Universidad CEU San Pablo, Elena Postigo, se subraya la importancia de que el médico tenga en cuenta en el desempeño de su tarea que los cuerpos cuyo cuidado se le encomienda “no son sólo cuerpos, sino que son expresión de lo inefable de la persona”.
Asimismo, y al hilo de las novedades y el estado de la cuestión presentado en el campo de la Medicina Regenerativa, el Congreso concluye que “una vez más” se demuestra que “la racionalidad científica está de nuestra parte en la defensa de la vida humana, incluso en su estadio más incipiente, como es el embrionario”.
Especial atención ha merecido el examen de las situaciones que puede plantear el Diagnóstico Prenatal. Preocupa especialmente que este diagnóstico esté sirviendo de base para una “creciente selección de seres humanos afectados por una patología, hasta el punto de eliminarlos mediante el aborto”. Ante esta situación, el Congreso afirma en sus conclusiones que los fetos y niños con enfermedades incurables “son merecedores no sólo del mayor respeto y atención por parte del médico, sino además de un trato especial y esmerado tanto con ellos como con sus familiares”.
En lo que respecta al apartado de las cuestiones Neuroéticas, el Congreso ha evaluado la problemática que se deriva de los microimplantes, la neuromodulación, o el uso de psicofármacos para alterar la conducta. En este ámbito, se tacha de “reduccionista” al ‘neurobiologicismo’ que “considera que el hombre es fundamentalmente gen y neuronas”.
Asimismo, en tanto que foro de médicos católicos, el Congreso ha reivindicado “el plus” que el cristianismo aporta a la profesión a través de “la Cáritas”. De este modo, “el Juramento

Hipocrático se transforma en algo de mayor trascendencia que, además, incluye al débil, al vulnerable,como aquél que, por ser persona, es merecedor, no sólo de atención médica y científica, sino, además, de todo atención, misericordia y compasión”.
El I Congreso de Médicos Católicos se enmarca dentro de la iniciativa de congresos de ‘profesionales católicos’, que organizan la ACdP y el CEU para llevar al ámbito de los sectores profesionales el espíritu de reflexión y propuesta de los Congresos Católicos y Vida Pública. En septiembre de 2009 se organizó el I Congreso de Juristas Católicos, y se prevé que puedan ampliarse a otros sectores profesionales.
Entre los investigadores que han participado en el Congreso de Médicos Católicos destacan el presidente de la Comisión Deontológico del Colegio de Médicos de Madrid, Manuel de Santiago Corbacho; el profesor honorario de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra, Gonzalo Herranz Rodríguez; el catedrático de Genética de la Facultad de Biología de la Universidad de Alcalá, Nicolás Jouve de la Barreda; el director del Instituto de Ciencias de la Vida de la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir, Justo Aznar, el ginecólogo del Hospital de Algeciras y el primer médico español que ha objetado frente al diagnóstico prenatal de un Hospital público, Esteban Rodríguez, el Obispo Auxiliar de Bilbaro, Mario Iceta, así como numerosos catedráticos y profesores universitarios. El Congreso finalizó con una Eucaristía presidida por el Obispo Auxiliar de Madrid, César A. Franco.