Desde que se inicia un pólipo en el colon hasta que se convierte en cáncer pueden transcurrir muchos años. No en vano el diagnóstico precoz aumenta las posibilidades de curación hasta en el 90% de los casos.
En el baile de cifras referido a una enfermedad concreta, nunca un diagnóstico temprano había apuntado de manera tan notable al incremento en el número de curaciones: hasta el 90% de los casos. Vista la situación, merece la pena ¿no? Al menos, esto es lo que piensa la recién creada Alianza Contra el Cáncer de Colon, que aglutina a cinco sociedades científicas de hondo calado en el mundo de la salud, y que durante todo el mes de marzo y coincidiendo con el Mes Europeo del Cáncer de Colon, han llevado a cabo una campaña de concienciación sobre la importancia de la prevención del cáncer colorrectal, dirigida a la población general, profesionales médicos y autoridades sanitarias, bajo el lema Prevenir es Vivir. Y es que según datos aportados por esta recién creada Alianza, cada año se diagnostican más de 25.000 casos nuevos de cáncer de colon en España, con una supervivencia media de alrededor del 50% a los cinco años del diagnóstico, constituyendo el tumor maligno de mayor incidencia en España y la segunda causa de muerte por cáncer en nuestro país después del cáncer de pulmón, con más de 13.000 fallecimientos anuales.
La nueva Alianza está formada por cinco sociedades científicas (Asociación Española de Gastroenterología (AEG), Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM); Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR) y Sociedad Española de Epidemiología (SEE)), más la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) y la asociación de pacientes Europacolon España. Según las declaraciones del doctor Antoni Castells, Coordinador Nacional de la Alianza para la Prevención del Cáncer de Colon y Jefe del Servicio de Digestivo del Hospital Clínic de Barcelona, con la implantación de campañas preventivas dentro de los programas de salud pública dirigidas a la población mayor de 50 años, podría detectarse el cáncer de manera precoz. Estas campañas incluyen la realización de un test de sangre oculta en heces que, en caso de ser positivo, daría paso a una colonoscopia que ratifique la presencia de pólipos o cáncer de colon.
Según el doctor Antonio Castells, la identificación de los genes responsables de las formas hereditarias de cáncer colorrectal, la demostración del potencial premaligno del los adenomas y el establecimiento de dianas terapéuticas de los antiinflamatorios no esteroides (AINE) han dado pie a diversas estrategias preventivas que pueden contribuir decididamente a disminuir la incidencia y la morbimortalidad por cáncer colorrectal, hasta el punto de que en los últimos 20 años se ha conseguido un 50% de supervivencia a los 5 años de iniciar el tratamiento.
Cómo empieza
El cáncer de colon se origina en la mayoría de los casos a partir de un pólipo, una lesión benigna que puede evolucionar lentamente hasta desarrollarse un tumor maligno, pero que si se detecta y se trata a tiempo, puede prevenirse su degeneración a cáncer. Según la Guía de Práctica Clínica para la Prevención en Cáncer Colorrectal (GPCCC) elaborada por la Asociación Española de Gastroenterología y la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, los pólipos adenomatosos se encuentran en el 25% de la población y, aunque todos deben considerarse lesiones premalignas, tan sólo un 5% progresan a cáncer. Esta transformación es más probable cuanto mayor es la edad del paciente, especialmente a partir de los 50 años. En caso de desarrollarse el cáncer de colon, su detección en una fase temprana permite la aplicación precoz del tratamiento y, con ello, se puede aumentar la supervivencia y disminuir la mortalidad de las personas afectadas.
Atención a los síntomas
Aunque en sus primeras etapas el cáncer colorrectal no acostumbra a dar síntomas, a veces sí los hay. Estos síntomas son:
1. Sangrado por el ano.
2. Cambio en la frecuencia o consistencia habitual de las deposiciones.
3. Dolor o molestias en el abdomen de aparición reciente.
4. Pérdida de peso sin razón conocida.
5. Fatiga y cansancio constante.
La población de riesgo, de menor a mayor
• Población de bajo riesgo: según la Guía de Práctica Clínica para la Prevención en Cáncer Colorrectal, los individuos de menos de 50 años sin factores de riesgo adicionales presentan un riesgo de cáncer colorrectal bajo y no se consideran necesarias las pruebas de cribado.
• Población de riesgo medio: el grupo de población de riesgo medio son los hombres y las mujeres mayores de 50 años, que no tienen antecedentes personales ni familiares de la enfermedad (aproximadamente el 70-75% de los cánceres de colon se presentan en este grupo). Se recomienda que, cumplida esta edad, se realicen pruebas periódicas, aunque no presenten síntomas o se encuentren aparentemente sanas. Las recomendaciones para este grupo son: una prueba de detección de sangre oculta en heces cada uno o dos años, una sigmoidoscopia cada cinco y una colonoscopia cada diez.
• Población de alto riesgo: el riesgo de padecer un cáncer de colon se multiplica por 2-4 veces en familiares de primer grado (padres, hermanos e hijos) de pacientes que han padecido la enfermedad y en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal crónica (colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn). Además, existen unas formas hereditarias de cáncer de colon que se caracterizan porque el 80-100% de los portadores de mutaciones en los genes responsables desarrollan un cáncer de colon.
Pruebas de cribado
Para diagnosticar precozmente el cáncer de colon es fundamental establecer el riesgo que cada persona tiene de desarrollar esta enfermedad. Los médicos, tanto de Atención Primaria como de Atención Especializada, desempeñan un papel fundamental en la clasificación del riesgo individual a través de la historia clínica de sus pacientes.
En la mayoría de personas que se someten a las pruebas de cribado y de detección precoz no se encuentra ninguna alteración del intestino. Sin embargo, en quienes se encuentre alguna anormalidad, el diagnóstico y el tratamiento podrán realizarse con mayor prontitud.
• Examen de sangre oculta en heces (ESO): consiste en una prueba que detecta la presencia de mínimas cantidades de sangre (no apreciable visualmente) en las heces. La prueba consiste en la toma de dos muestras de tres deposiciones consecutivas por parte del propio individuo, y la posterior adición de un reactivo por parte de un profesional sanitario. En la actualidad se recomienda realizar una dieta restrictiva los 3 días previos. Si alguna de las muestras es positiva, está indicado realizar un examen completo del colon mediante colonoscopia. La ingesta de determinados alimentos (carne roja cruda, sangre y algunos vegetales) así como el consumo de AINE u otros fármacos gastrolesivos pueden ocasionar resultados falso-positivos.
• Sigmoidoscopia: consiste en un examen médico de exploración del interior del recto y los primeros 60 cm del colon mediante un instrumento flexible que lleva una pequeña cámara en su extremo y que se introduce por el ano. Si se encuentra algún pólipo, éste puede ser extirpado al mismo tiempo. Esta exploración se realiza previo lavado del colon con un enema o administración de laxantes, y sin necesidad de sedación. La duración de la exploración es de 10-15 min. Un resultado positivo obliga a fectuar un examen completo del colon mediante colonoscopia.
• Colonoscopia: consiste en una exploración del interior de todo el colon y recto mediante un instrumento flexible (endoscopio) que se introduce por el ano y que lleva una pequeña cámara en su extremo que permite examinar la superficie mucosa de la totalidad del colon. Requiere efectuar una dieta baja en residuos los días previos a la exploración y la limpieza del colon con administración de laxantes. Es una prueba que requiere sedación superficial o profunda. El examen dura entre 20 y 40 min. Si se encuentra algún pólipo, éste puede ser extirpado al mismo tiempo.
• Enema opaco: consiste en una prueba radiológica del intestino grueso después de que al paciente se le haya administrado a través del ano un enema o lavativa que contiene un contraste (bario) y, posteriormente, aire a presión en el colon. Esta exploración se realiza previo lavado del colon con un enema o administración de laxantes, y sin necesidad de sedación. El examen dura entre 20 y 40 min, y habitualmente permite la visualización completa del colon4. Ante un resultado positivo se requiere un examen completo del colon mediante colonoscopia.
• Alternativas a la colonoscopia: la colonoscopia virtual, también conocida como colono TAC es una alternativa a la colonoscopia que consiste en la obtención de imágenes tomográficas tras la insuflación del colon con aire y su posterior reconstrucción por ordenador en 2 o 3 dimensiones. La prueba requiere la misma preparación que para la colonoscopia, pero sin necesidad de sedación. Otra alernativa es la capsula endoscópica de colon, que consiste en una cápsula que porta un sistema de video que registra una película, de hasta 8 horas de duración, del interior del colon, la cual queda grabada en un registrador externo a través de ondas electromagnéticas. Ambas requieren también una preparación-limpieza del intestino y, eso sí, no son dolorosas ni necesitan sedación para practicarlas, si bien, de momento, ninguna de las dos técnicas permiten la toma de biopsias ni la extirpación de pólipos si se detectan.
Recomendaciones para la vida
• A la hora de prevenir el cáncer colorrectal, es recomendable moderar el consumo de carne roja, carne procesada y carne cocinada muy hecha o en contacto directo con el fuego.
• El consumo de grasas debe ser moderado, ya que se ha demostrado que la ingesta de grasa incrementa la concentración de insulina y diversos estudios han correlacionado la hiperinsulinemia con un aumento del riesgo de cáncer de colon.
• Los expertos recomiendan el seguimiento de una dieta rica en fibra, vegetales y fruta.
• A la luz de las investigaciones en este campo, una dieta rica en leche y otros productos lácteos podría ser beneficiosa en la prevención del cáncer colorrectal.
• Es recomendable la realización de ejercicio físico moderado y evitar el sobrepeso y la obesidad. El ejercicio físico regular reduce el riesgo de cáncer colorrectal alrededor de un 40%, independientemente del índice de masa corporal. El nivel de actividad, intensidad, frecuencia y duración del ejercicio físico, así como la actividad mantenida en el tiempo, parecen estar asociados a una mayor reducción del riesgo.
• Es recomendable evitar el consumo de tabaco y alcohol.
• Seguir la dieta mediterránea, rica en pescado, frutas, verduras y cereales, reduce el riesgo de cáncer colorrectal.