Terapias biológicas
La Edad de Oro de la reumatología
Afortunadamente en los últimos años han aparecido las llamadas terapias biológicas que han modificado el curso de las enfermedades reumáticas inflamatorias (artritis reumatoide y enfermedades relacionadas como la espondiloartritis anquilosante). Según el doctor Blanch, gracias al tratamiento precoz en aquellos casos en que estén indicadas, llegan a controlar muy bien, en un porcentaje muy alto de casos, el curso de la enfermedad. Éste ha sido un cambio revolucionario, aunque de momento estos tratamientos no sirven en enfermedades en las que hay desgaste como la artrosis o la osteoporosis. “Para que nos entendamos”, comenta el doctor Blanch, “las terapias biológicas son a las enfermedades reumáticas lo que en su día constituyeron los antibióticos a las enfermedades infecciosas. Lógicamente habrá que seguir investigando más fármacos, pero el futuro se presenta muy esperanzador, una Edad de Oro de la reumatología, ya que en muchos casos conseguimos frenar e incluso remitir la enfermedad. Los tratamientos tradicionales estaban basados en corticoides y antiinflamatorios no esteroideos (AINE´s) y antiinflamatorios anti COX-2. Ahora la irrupción de las terapias biológicas ha cambiado el panorama. Ahora hemos visto que es muy importante el inicio del tratamiento agresivo lo más rápidamente posible. El diagnóstico precoz y un tratamiento rápido y potente son vitales para ganarle la batalla a la enfermedad. Sin embargo, aunque con pautas de administración distintas, estos fármacos no están exentos de contraindicaciones y efectos secundarios con un potencial de toxicidad, por lo que son fármacos que no se dan de entrada. “Son lo que llamamos fármacos de segunda línea”, en palabras del doctor Blanch, quien nos aclara que primero se recurre a los tratamientos clásicos, y de fracasar, se pasa a la terapia biológica en los casos que el reumatólogo considere oportunos.
Según el doctor Blanch, las terapias biológicas están indicadas para enfermedades inflamatorias crónicas, y las hay de dos tipos:
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Fármacos que bloquean la sustancia moduladora de la inflamación (TNF-alfa) e impiden la cascada del proceso inflamatorio crónico. A estos fármacos se les llama anti-TNF alfa. Y también los fármacos antagonistas de otra citoquina, la interleuquina 1).
- Asimismo, en el mercado han aparecido fármacos que actúan a otro nivel, bloqueando los linfocitos B (unos glóbulos blancos que se encargan de controlar la inflamación).