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Piernas !qué pesadas!.

Publicada en 01/03/2004

El sedentarismo es una de las principales causas de que casi el 80 % de la población padezca problemas de varices y sienta el peso de sus piernas como algo insoportable

Son cerca de las once de la noche y Mónica llega a su casa después de acabar su jornada laboral. Trabaja como dependienta en un centro comercial y durante ocho horas al día, sus piernas han de soportar, sin tregua, el peso de su cuerpo. Cuando llega el momento de dormir, comprueba que tiene los tobillos ligeramente hinchados y que aparecen las primeras varices, lo que le produce una intensa sensación de pesadez. Un día más ha de colocar los pies sobre un cojín durante toda la noche para poder descansar.

Pero el caso de Mónica no es una excepción. El porcentaje de la población que tiene problemas en sus extremidades inferiores es cada vez más elevado. Existen estudios epidemiológicos que hablan de que un 80 por cierto de la población adulta sufre a lo largo de su vida problemas de piernas cansadas, hinchazón, varices, etc. En muchas ocasiones, estos problemas se identifican únicamente con la fatiga y se resta importancia a un problema mucho mayor que, si se le presta atención, puede evitarse o, al menos, paliarse.

Los secretos de una mala circulación

Es cierto que los hábitos de vida modernos contribuyen en gran medida a la aparición de estas dolencias, relacionadas con una mala circulación de la sangre. El sedentarismo es uno de los factores principales de la pesadez en las piernas, ya que la falta de ejercicio físico provoca una mala circulación sanguínea, el retorno de la sangre hacia el corazón se ralentiza y, finalmente, se acumula una gran cantidad de líquido en los tejidos. El resultado es una desagradable, y dolorosa, sensación de que nuestras piernas pesan más de lo normal.

En el caso de las varices, además, entre los agentes causantes entran en juego la herencia, la constitución individual y trastornos como el estreñimiento. Además, las mujeres están más predispuestas a padecerlas que los hombres debido a una serie de factores hormonales y a los embarazos. Por último, el uso de prendas de vestir muy ajustadas, los zapatos con tacones muy altos o muy bajos, el consumo de algunos anticonceptivos y el abuso de alcohol y tabaco aumentan las probabilidades de que las varices terminen por inundar nuestras piernas.

Las influencias del buen tiempo

También hay que prestar especial importancia a la llegada del buen tiempo. Las exigencias estéticas obligan a lucir un tono de piel más oscuro, por lo que indiscriminadamente sometemos a nuestras piernas a permanecer muchas horas al sol y a soportar temperaturas muy elevadas que dificultan la circulación de la sangre. Y aquí no es aceptable el refrán de que ?para presumir hay que sufrir?. Es preferible tener unas piernas sanas que bronceadas.

Cómo diagnosticar las varices

Generalmente, identificamos las varices con el abultamiento exagerado de las venas de las piernas, aunque también pueden darse en otras partes del cuerpo. En realidad, se forman por un mal funcionamiento de las válvulas de las venas, que hace que la sangre se estanque en ellas, provocando su ensanchamiento. Normalmente, no nos damos cuenta del problema hasta que no observamos esta especie de ?gusanos? que recorren nuestras extremidades inferiores. En el caso de las varices más pequeñas, aparecen como pequeños hematomas en la piel. En muchas ocasiones, los síntomas se presentan antes de que las varices sean visibles. Además de dolor, es muy habitual notar un enrojecimiento y picor en la piel, que erróneamente se atribuye a un trastorno dermatológico o a la sequedad cutánea, razón por la que hay que estar atentos a estos primeros indicadores. En cualquiera de los casos, ha de ser el médico quien se encargue de diagnosticar y tratar de forma adecuada las varices, mediante palpación de las piernas.

Tipos de varices

1.       Varices pequeñas (varículas, varicosidades, arañas, etc.): normalmente no pasan de ser un problema estético que en ocasiones puede producir sensación de pesadez y cansancio, además de quemazón.

2.       Varices medianas (reticulares): representan ya un problema de salud para quien las padece, puesto que pueden producir flebitis (inflamación de las venas) en la superficie de la piel. Los dolores que provocan son mucho más intensos.

3.       Varices grandes (tronculares): su tratamiento es completamente necesario ya que pueden acarrear complicaciones que van desde la flebitis superficial hasta una tromboflebitis profunda (inflamación de las venas con formación de trombos o coágulos).

Y ahora, ¿qué hago, doctor?

1.       Cuando la fase de prevención no ha sido efectiva y el problema ya es latente, lo mejor es acudir al especialista y que él nos indique qué método es el más idóneo para curar las varices o al menos para reducir la pesadez que producen en las piernas.

2.       En un primer momento, puede ser aconsejable aplicar cremas o geles refrescantes que favorecen la circulación de la sangre, tonifican y alivian la pesadez. El farmacéutico te puede recomendar el empleo de medias elásticas de compresión, que son aptas tanto para prevenir la aparición de las varices como para curarlas.

3.       Cuando el problema es más grave, se puede recurrir a otros métodos. El más habitual, sobre todo para las varices pequeñas, es la esclerosis (conocida con el nombre de ?secado de varices?), que consiste en inyectar una sustancia química en las paredes vasculares de forma que éstas se aproximan hasta cerrarse. Desaparecen así el relieve y el antiestético color oscuro.

4.       Si la dolencia está mucho más desarrollada, lo mejor es someterse a una intervención quirúrgica, que puede realizarse bajo anestesia local, en la que se extirpan las varices mediante pequeños cortes.

La despensa, una buena aliada

Sin duda, una alimentación equilibrada es sinónimo de buena salud. Las piernas no son una excepción y su buen estado requiere también cuidar la dieta. La ingesta de verduras y frutas de forma habitual favorecen el descanso de nuestras extremidades inferiores, ya que son ricas en flavonoides y ejercen una acción antiinflamatoria y vasoconstrictora. Al mismo tiempo, es aconsejable moderar el consumo de sal de mesa y de los alimentos muy salados como conservas, embutidos, patés y salmueras.

Prevenir, mejor que curar

En muchas ocasiones, basta con tener un poco de sentido común y seguir una serie de pautas que evitarán tanto las varices como la pesadez en las piernas. Para ello, podemos hacer caso de los siguientes consejos:

1.       En caso de hinchazón, túmbate 2 ó 3 veces al día durante unos 15 minutos, colocando las piernas en alto y tumbándote sobre el lado izquierdo para favorecer el flujo de sangre entre las piernas y el corazón.

2.       Evita las fuentes de calor directas y los baños a temperaturas muy altas, así como saunas. Además, procura finalizar siempre la ducha con agua fría.

3.       Para depilarte, lo más conveniente es utilizar ceras frías y cremas.

4.       Si tienes permanecer sentada durante muchas horas, procurar levantar las piernas de vez en cuando y, ante todo, no las cruces.

5.       Utiliza calcetines y medias que no opriman y zapatos cómodos.

6.       Realiza masajes sobre las piernas y los pies, desde los tobillos hasta el muslo.

7.       Haz ejercicio y no te olvides de andar todos los días. No hace falta hacer grandes caminatas, ya que los paseos cortos pero frecuentes contribuyen a mantener unas piernas menos pesadas y sin varices. Además, durante el tiempo que permanezcas sentada, procura hacer pequeños ejercicios con los pies, moviéndolos de arriba hacia abajo, por ejemplo.

8.       Combina estos cuidados con remedios naturales en forma de plantas como el rizoma, raíces de rusco, semillas de castaño de Indias, frutos de ciprés u hojas de vid roja.

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