Cargando

Cargando página, espere por favor...

Envía esta información a un amigo!

:
   

:
  

: (opcional)


Categorías
Palabras clave
Vota
Resultado
(2 votos)

Mobbing, la pesadilla laboral.

Publicada en 01/09/2003

Uno de cada seis trabajadores sufre acoso psicológico en el trabajo o ?mobbing?, un proceso de destrucción personal que termina por afectar a la salud psíquica y física de quien lo padece

Si para todos es difícil la vuelta al trabajo, los hay para quienes el medio laboral llega a ser incluso motivo de suicidio. Concretamente, el 5% de quienes padecen ?mobbing? o acoso en el trabajo, piensa a diario en quitarse la vida, y de hecho, uno de cada cinco suicidios tiene al ?mobbing? como causa. Así lo refleja Iñaki Piñuel, psicólogo y profesor de la Universidad de Alcalá de Henares, en el prólogo al primer manual de autoayuda que se ha escrito sobre este tipo de acoso laboral, escrito por el periodista Gerardo mediavilla.

El 15 % de la población activa padece ?mobbing? en España, lo que equivale a más de 2,3 millones de trabajadores, aunque el 70 % de ellos no lo sabe

La dignidad ?por los suelos?

Según Piñuel, el ?mobbing? tiene como objetivo intimidar, apocar, reducir, aplanar, amedrentar y consumir, emocional e intelectualmente a la víctima, con vistas a eliminarla de la empresa por parte del hostigador, que aprovecha la ocasión que le brinda la situación para canalizar una serie de impulsos y tendencias psicopáticas.

Todo ello termina mermando la dignidad del trabajador, quien acaba por perder su autoestima, incapacitándolo realmente para continuar en el trabajo. Lo más triste, según Piñuel, es que este acoso termina incidiendo sobre otras facetas de la vida del trabajador: no sólo sus relaciones laborales sino también sus relaciones familiares y sociales comienzan a verse afectadas, y la víctima acaba haciendo de sí mismo la peor de las valoraciones.

Un proceso ?maquiavélico?

No hay una sola acción que se repite, sino que la destrucción suele pasar por varias fases, formando una estrategia hábilmente trazada por el hostigador.

En un primer momento, la víctima, que hasta el momento ha llevado una relación normal e incluso positiva con el hostigador, comienza a sentir el recelo y el despecho convertidos en insultos, críticas sistemáticas hacia su trabajo o incluso hacia su aspecto físico, y actos de ridiculización en público. El hostigador también puede ejercer su violencia por omisión, haciendo a la víctima objeto de la mayor de las indiferencias. Completamente desorientado y ?sin entender nada?, el trabajador reflexiona sobre las causas que han inducido a este cambio, y al no encontrar nada objetivo que alegar, termina por atribuirse la culpa a sí mismo y ?alguna cosa mal hecha en la que no he reparado?.

Poco a poco, se va retirando a la víctima de sus funciones y se le va relegando a un segundo plano, arrinconándola y dejando ?caer en saco roto? toda iniciativa o idea que pueda sugerir, bien sea en privado o en público, ninguneándola o haciéndola sentir invisible. Según Piñuel, ?este comportamiento ocasiona el inmediato deterioro de la confianza de la víctima en sí misma y en sus capacidades profesionales, iniciando un lento y continuo proceso de desvaloración personal consistente en la destrucción de su autoestima?.

El efecto como causa

En ocasiones, el hostigador puede incluso aprovechar la ocasión para presentar ante sus superiores quejas, aludiendo a la personalidad compleja y conflictiva de la víctima, y presentando de esta forma el efecto como causa. Así, la persona es manipulada también de cara al resto de sus compañeros de trabajo, quienes también le atribuyen la causa de su fracaso y toda la culpabilidad de su problema en la empresa. Frases como ?ella se lo ha buscado?, ?mal le van a ir las cosas?, etc., se repiten a sus espaldas, generando hostilidad a su alrededor, lo que lleva a la víctima a un aislamiento y a un deterioro que acaban por incidir en su salud física y mental, con la pérdida de eficacia y calidad en el trabajo que todo esto conlleva.

Por si fuera poco, el proceso suele rematarse en casa, ya que es frecuente que familiares y amigos carguen la responsabilidad de lo que ocurre sobre la víctima, o traten de hallar la explicación en un ?supuesto? comportamiento erróneo.

Crónica de un despido anunciado

Trastornos de sueño, ansiedad, estrés, cambios de personalidad, irritabilidad, depresión y enfermedades somáticas crónicas terminan haciendo presa de la persona instigada, quien no tiene más remedio que solicitar bajas laborales repetidas, debido a su deterioro físico y psíquico. Esto, lejos de satisfacer al hostigador, suele ser utilizado para hacer aún más mella en la imagen pública de la víctima, quien acaba por solicitar el traslado a otras dependencias o incluso la salida voluntaria o el despido de la empresa, lo que ocurre en un 90 % de los casos.

Una mancha en el curriculum

Tal y como describe Piñuel la situación, a la incapacidad laboral que esta espiral genera en el trabajador, y de la que suele tardar años en recuperarse o incluso no llega a recuperarse nunca, hay que añadir otra. En muchas ocasiones el hostigador va más allá en su presión, dando informes negativos y calumniosos, que impedirán la reinserción laboral de la víctima en otra organización.

El verdugo extiende así sus tentáculos más allá de la propia empresa, dejando a la víctima sin posibilidad alguna de recuperar su autoestima y valoración social y laboral.

Estudio Cisneros

Según los datos extraídos del Estudio Cisneros, elaborado por la Universidad de Alcalá y en el que ha participado Piñuel, más del 15 % de la población activa, lo que equivale a 2,3 millones de trabajadores, han reconocido ser víctimas de mobbing en los últimos seis meses, y con una frecuencia semanal. Esta cifra, según Piñuel, es alarmante, por cuanto que el acoso laboral generalizado reduce mucho la eficacia de los trabajadores, lo que no deja de tener importancia para las empresas en las que se produce, al mermar su capacidad potencial.

Entre las profesiones más afectadas por ?mobbing?, el estudio Cisneros cita por orden descendente las siguientes:

1.        Funcionarios.

2.        Trabajadores de la enseñanza primaria, media o universitaria.

3.        Personal sanitario, fundamentalmente enfermeros y enfermeras.

4.        Cuidadores de guarderías y escuelas infantiles.

5.        Personal de hostelería y turismo.

6.        Personal de la Banca.

7.        Miembros de organizaciones sin ánimo de lucro o de instituciones y organizaciones caritativas o religiosas.

Son los mejores

Entre las conclusiones extraídas del estudio Cisneros, adquiere una importancia relevante el perfil de la víctima. Según Piñuel, suelen ser personas muy válidas, con alta capacidad intelectual y moral, honradas y de gran rectitud, con una vida familiar muy satisfactoria (lo que provoca envidia en el hostigador) y con un alto poder de cooperación y una desarrollada capacidad para trabajar en equipo. En el otro lado de la balanza encontramos situaciones en las que la víctima pertenece a algún colectivo vulnerable, entre los que se podrían citar los jóvenes, las mujeres, minusválidos, enfermos crónicos o personas con problemas familiares o minorías inmigrantes.

Según el estudio Cisneros, dos de cada tres casos de ?mobbing? señalan a los jefes como actores del hostigamiento, mientras que un 30 % es producido por compañeros, y sólo un 3 % por subordinados, aunque también son frecuente lo que se conoce, según Piñuel, como grupos, bandas o gangs de acoso.

Los motivos que pueden inducir al hostigador al acoso de la víctima también son muy variopintos: a veces por celos o envidia (lo que esconde una ineptitud profesional de su parte), a veces porque su honestidad haya podido ser puesta en entredicho (lo que viene provocado por el rechazo de la víctima a ser partícipe de alguna situación irregular, en la que también puede incluirse el acoso sexual),

La cara amable de la vida

Según Piñuel, el tratamiento terapéutico de una víctima de ?mobbing? debe pasar por hacer frente a la situación de hostigamiento, con el objetivo de lograr la recuperación de su autoestima y regeneración dentro de la empresa. Pero este ?frente común? formado por víctima y psicólogo no debe hacerse exclusivamente con ayuda de un tratamiento farmacológico. El psicólogo, en ningún caso deberá alentar a la víctima a abandonar su lucha, para lo cual deberá ejercer una especial vigilancia y monitorización que garantice su período de recuperación sin que vuelvan a producirse situaciones semejantes. Para lograr todo ello, también es fundamental la ayuda de especialistas en recursos humanos de la empresa. Sólo afrontando la situación de hostigamiento se podrá romper el proceso de indefensión generado.

Este documento ha sido visitado 5466 veces

 

Otros documentos relacionados

Comentarios recibidos

Quien intente destruirme que lo piense más de dos veces.

12/05/2011

daniela peru

Yo tuve que afrontar una situación que veía perfilarse como un caso típico de "mobbing". Ocurrió porque yo soy todo lo opuesto al canalla cerdo, indígena, horroroso, ignorante, resentido y fracasado del sujeto que hacía las veces de mi "jefe inmediato". Además de que había rechazado en varias oportunidades todas sus invitaciones. Ocurre que soy una mujer joven, de muy buena familia, atractiva, muy bien preparada, cultileída, con un alto coeficiente intelectual. Apenas duré un mes en ese empleo; en cuanto empecé a notar las hostilidad en el entorno y al representarme mentalmente todo lo que podría acarrear permanecer en dicho empleo (posible sanción administrativa, despido e inscripción en el registro respectivo, desprestigio profesional, daño moral, daño a mi reputación por represalias) decidí que no sería despedida por el animal bípedo ese, así que opté por presentar mi carta de renuncia. Es que estos sujetos creen que un contrato de trabajo equivale a un contrato de esclavitud sin derecho a extinción. Se trata de gente acomplejada, con una capacidad mediocre (por decir lo mínimo), que no ha podido superar sus traumas generados por una niñez difícil y por provenir de entornos marcados por la miseria absoluta (material y moral. Ahora tengo un empleo que me agrada, un entorno laboral apropiado para mí y un superior jerárquico (es mujer) que sabe respetar a sus trabajadores, una persona con educación y de buena familia.

canallada

10/11/2008

lopipi

buenas noches, es una canallada lo que hacen algunos directores o jefes de empresa con los empleados-as que no les gusta.Te agobio, te persigo y te maltrato sicológicamente y así te vas.Pierden sus trabajos o se ven reducidos por pena.Cuando estos señores tengan hijos,que se preparen porque pasarán por lo mismo y entonces les remorderá la conciencia.Hasta entonces no tendrán.

Comente nuestra información

:  
No está identificado, su comentario se publicará con el seudonimo que escriba

:
:
:

 

 
¡Compártenos! Añadir a menéame Añadir a del.icio.us Añadir a Technorati Añadir a Google Añadir a Yahoo! Añadir a Digg

Actualmente no hay encuestas activas

< Los contenidos publicados en Consejos de Tu Farmacéutico cuentan con un exquisito asesoramiento farmacéutico y médico así como con el aval de numerosas instituciones vinculadas al sector, entre ellas la propia Organización Farmacéutica Colegial, Asociaciones de Pacientes y Sociedades Científicas de reconocido prestigio.
Todos los contenidos están registrados y poseen copyright a favor de Consejos de tu Farmacéutico. No se podrán reproducir, copiar o resumir, por ningún medio, ya sea electrónico, informático o impreso los contenidos de la publicación el consentimiento expreso de Consejos de tu Farmacéutico
Copyright © 2007, Difusiones Tecnológicas de Mercado, S.L., todos los derechos reservados. Política de privacidad