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Hepatitis c. el virus silencioso.

Publicada en 01/05/2005

Más de 600.000 españoles la padecen y no lo saben. Afortunadamente, la terapéutica actual, basada en la combinación de dos fármacos, arroja muy buenas perspectivas en lo que al tratamiento de la enfermedad se refiere

La hepatitis C es una infección producida por un virus (VHC) que provoca una inflamación del hígado De hecho, el VHC puede producir una infección aguda que llega a cronificarse en un 50-70 por ciento de los casos. Aunque la mayoría de los infectados no presentan ningún síntoma, algunas personas pueden notarse cansadas, fatigadas, con anorexia (falta de apetito) y bajo rendimiento. Se estima que alrededor de 175 millones de personas en el mundo están infectadas por este virus, y entre 3 y 4 millones de personas se infectan cada año.

Las vías de contagio

El virus de la hepatitis C se contagia fundamentalmente a través de la sangre de la persona infectada. Sin embargo, muchos pacientes son diagnosticados y no tienen ningún antecedente que justifique el contagio. Así se producen los contagios reconocidos:

  1. Transfusiones sanguíneas : actualmente, se trata de una vía de contagio poco frecuente, debido a los controles a los que está sometida la sangre para estas transfusiones, aunque hay muchos pacientes que se han infectado antes de 1990, cuando no se había descubierto el virus ni había forma de detectarlo.
  2. Intercambio de jeringuillas : las personas que consumen drogas por vía parenteral y que comparten jeringuillas son el colectivo más afectado por esta enfermedad en España. De hecho, algunos estudios sugieren que entre el 80 y el 90 por ciento de estos sujetos son portadores de esta infección. También se registran algunos casos en aquellas personas tratadas con inyecciones en la época en la que no se usaban jeringuillas desechables: .
  3. Personal sanitario : su riesgo aumenta, ya que están más expuestos a la posibilidad de pinchazos accidentales con pacientes infectados, especialmente durante las intervenciones quirúrgicas, colocación de catéteres, extracciones de sangre...
  4. Tatuajes y piercings : si no se usan materiales desechables o se realizan sin las medidas higiénicas adecuadas pueden ser fuente de contagio.
  5. Contacto sexual : por lo general, las relaciones sexuales son una vía de transmisión con un riesgo muy bajo, aunque hay algunas relaciones de más riesgo, ya sea por el mayor riesgo de sangrado y erosiones que implican, o por los casos en los el afectado o su pareja tienen una enfermedad de transmisión sexual. Por ejemplo, está comprobado que la infección por Clamidia, la gonorrea y la infección por VIH aumenta el riesgo de contagio.
  6. Vía materno-fetal: los hijos de madres afectadas pueden contagiarse en cualquier momento del embarazo, aunque se produce con mayor frecuencia durante el parto. Este riesgo es de aproximadamente un 25 por ciento cuando la madre no está en tratamiento y de menos de un 2 por ciento si la progenitora está diagnosticada y tratada. En cuanto a la lactancia, no existe ninguna razón para abandonarla, a no ser que existan heridas o grietas en los pezones.

Un diagnóstico difícil

Más del 90 por ciento de los pacientes que contraen esta enfermedad no presentan síntomas y ésta se les detecta de forma casual cuando la persona va a donar sangre o se somete a un análisis de rutina, en el que se obtienen resultados anormales de las pruebas de funcionamiento hepático (GOT, GPT), es decir, las transaminansas. En estos casos, el especialista suele solicitar un nuevo análisis de sangre que determine la presencia de anticuerpos específicos de la hepatitis C.

A esta ausencia de síntomas hay que unir un hallazgo reciente de los expertos de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales (FEHV), quienes demostraron que, en algunos casos, el virus de la hepatitis C permanece oculto en el hígado y es imposible de detectar mediante los análisis tradicionales. Además, en la mayoría de los pacientes con esta infección oculta, no hay antecedentes de prácticas de riesgo (jeringuillas, transfusiones).

Hace unos meses, con motivo de la celebración del primer ?Día Nacional de la Hepatitis C?, la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH) presentó el informe La hepatitis C en España, según el cual en nuestro país existen más de 800.000 portadores del virus, de los que más de 600.000 desconocen estar infectados y, por tanto, no reciben tratamiento. A diferencia de otras hepatitis, ser portador del virus equivale a tener la enfermedad, es decir, ser portador es estar enfermo de hepatitis C. Lo que sí está claro es que cuanto antes se diagnostique la infección, más pronto se iniciará el tratamiento, evitándose así la evolución de la enfermedad y sus posteriores complicaciones, de ahí la importancia de, ante la mínima sospecha de haber sido contagiado por este virus, someterse a un análisis de sangre para descartar la infección.

?Ante cualquier aumento de las transaminasas hay que pensar la posible existencia de una hepatitis C?, explica  el Dr. Moisés Diago, jefe de Sección de Hepatología del Servicio de Aparato Digestivo del Consorcio Hospital General Universitario de Valencia y uno de los directores del ?Manual de Hepatitis C?, presentado recientemente.

Además, esta patología presenta otra peculiaridad, y es que no evoluciona de la misma forma en todos los individuos. Se estima que 20-30 de cada 100 pacientes infectados se recuperar de forma espontánea (algo más frecuente en niños y mujeres jóvenes), mientras que el 70-80 por ciento restante tendrán la infección persistente. La razón de esto se desconoce. Un estudio realizado al respecto por expertos de la Universidad Johns Hopkins demostró que existen una serie de factores genéticos que determinan por qué unos pacientes se curan de forma espontánea de hepatitis C mientras que en otros, incapaces de eliminar el virus, esta patología se hace crónica.

Cirrosis y cáncer de hígado:

palabras mayores

Las principales complicaciones de la hepatitis C son la cirrosis y el cáncer de hígado. En el primer caso, la derivación a cirrosis ocurre en aproximadamente el 20 por ciento de los casos que cronifican, si bien esta patología tarda en aparecer de 20 a 30 años. Asimismo, entre un 15 y un 20 por ciento de las cirrosis desembocan en un cáncer de hígado.

Además, investigaciones recientes apuntan a que el virus de la hepatitis C eleva el riesgo de desarrollar cáncer linfático y mieloma múltiple.

Pero, sin duda, el aspecto que más preocupa actualmente de esta enfermedad y que incluso ya ha sido catalogado de ?problema de salud pública? es la coinfección por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y el virus de la hepatitis C (VHC). De hecho, se estima que la mitad de los 150.000 seropositivos que hay en España están coinfectados por el virus de la hepatitis C, con una edad media de 40 años.?El virus del sida agrava considerablemente la evolución de la hepatitis, acelera la progresión de la enfermedad y hace más frecuente el desarrollo de cirrosis, enfermedad hepática terminal y cáncer de hígado. En este grupo de pacientes coinfectados por virus VIH, el virus de la hepatitis C ha llegado a convertirse en una de las principales causas de muerte?, ha afirmado el doctor Antonio Rivero, presidente de la Sociedad Andaluza de Enfermedades Infecciosas, durante el curso de Atención farmacéutica a pacientes con hepatitis C crónica celebrado recientemente en Sevilla. Según el doctor Rivero, ?para el control de la hepatitis C en pacientes coinfectados es recomendable comenzar la administración del tratamiento para la hepatitis antes de iniciar la terapia antirretroviral, para evitar posibles interacciones entre ambos fármacos?.

En cuanto a los pacientes que desarrollan cirrosis o cáncer de hígado, estos se pueden tratar mediante un transplante hepático.

Importante, el peso justo

Según un estudio publicado en el Journal of Clinical Gastroenterology, los pacientes con hepatitis C deberían adoptar las medidas necesarias para evitar el sobrepeso, ya que las grasas acumuladas en  el hígado de los pacientes obesos acelera el daño hepático producido por el virus C y favorece la aparición de otras patologías, como la fibrosis hepática, una situación en la que el tejido normal es sustituido por un tejido cicatricial que impide el funcionamiento normal de este órgano.

Además de seguir una dieta sana y equilibrada que les asegure el peso adecuado, las personas VHC positivas deben seguir una serie de pautas en su rutina diaria  para cuidar adecuadamente su hígado, como:

  • No beber alcohol.
  • No tomar medicamentos sin consultar con el especialista y tampoco recurrir a productos de herboristería.
  • Visitar regularmente al médico según los controles que se indiquen.
  • Seguir al pie de la letra las pautas de medicación recomendadas.
  • Vacunarse contra la hepatitis A y la hepatitis B, según se le indique.

Tratamiento: buenas perspectivas

La terapia aplicada a los pacientes con hepatitis C no solo evita las complicaciones a largo plazo, previniendo la aparición de cirrosis y hepatocarcinoma, sino que, a corto plazo, mejora significativamente la calidad de vida de los pacientes. Su objetivo es, por un lado, restaurar la normalidad analítica y negativizar el virus y, por otro, conseguir una estabilización mantenida tras seis meses de haber suspendido el tratamiento; es entonces cuando se puede hablar de curación.

El tratamiento más prescrito actualmente y que ha demostrado una mayor efectividad es la terapia combinada de dos fármacos: el interferón de liberación lenta (peginterferón alfa 2 a), que reduce la carga viral de la sangre, y la ribavirina, un antiviral que ataca los reservorios en los que se oculta el virus de la hepatitis C.  El interferón se administra por vía subcutánea una vez a la semana durante 48 semanas, mientras que la ribavirina se toma por vía oral. ?Hay que transmitir al paciente la idea de que la hepatitis C tiene actualmente tratamiento y se puede curar. Dicho tratamiento ha mejorado de forma espectacular, ya que se ha simplificado y mejorado su eficacia, curando en la actualidad a más de la mitad de los pacientes, llegando en determinados pacientes hasta  80-90 por ciento de curaciones, entendiendo por tal la eliminación definitiva del virus C?, señala  el Dr. Diago.

El porcentaje de curación depende sobre todo del tipo de virus (actualmente hay cuatro identificados y se sabe que en dos de ellos la respuesta es mejor).

Muchos hospitales de la Seguridad Social ofrecen este tratamiento, y en la mayoría hay unidades de Aparato Digestivo o de Enfermedades Infecciosas encargadas del tratamiento y seguimiento de estos pacientes.

Al contrario de lo que ocurre con otros tipos de hepatitis, no hay en la actualidad vacunas frente a la hepatitis C

El contagio: ¿se puede evitar?

Aunque en muchas ocasiones no está clara la vía por la que se ha contraído la enfermedad, sí es cierto que tomar determinadas precauciones y adoptar ciertos hábitos de vida puede ser efectivo a la hora de prevenir la enfermedad:

-Evitar el uso compartido de agujas y jeringuillas.

-En caso de que se realice una actividad que implique estar en contacto con sangre, utilizar siempre guantes y, también,  emplear material estéril y desechable ante cualquier procedimiento en el que pueda haber sangre (aunque sea muy poca): colocación de piercings, realización de tatuajes, cuchillas de afeitar en la peluquería...

-Utilizar preservativo ante cualquier contacto sexual no habitual.

-No compartir cuchillos, cortauñas, cepillos dentales, etc.

-Si se produce un pinchazo accidental con alguien que tiene esta enfermedad, se aconseja hacer un estudio para determinar la posibilidad de contagio y, en caso de que este se haya producido, se planteará un tratamiento precoz con los fármacos que actúan frente al virus.

?Decorarse? puede ser igual a infectarse

Los expertos advierten que los casos nuevos de hepatitis C que se están registrando en los últimos tiempos son debidos a la proliferación de prácticas como los piercings y tatuajes, especialmente entre los jóvenes, y determinados tratamientos estéticos, como las infiltraciones tipo botox, con la misma jeringuilla de un paciente infectado.

El piercing consiste en una perforación en alguna zona del cuerpo (orejas, cejas, nariz, lengua, ombligo...) en la que se pone algún tipo de aro, anillo, bola o cadena, normalmente de bisutería. En el caso de los tatuajes, se realiza una herida punzante en las capas profundas de la piel (dermis) que se llena con tinta.

Ya hace un tiempo la Comisión Europea advirtió del riesgo que entrañaban estas prácticas cuando se realizan sin tomar las debidas precauciones sanitarias. Y es que la posibilidad de que produzcan ciertas complicaciones es relativamente frecuente, y entre ellas destaca la aparición de infecciones virales, como el sida y la hepatitis C, transmitidas a través de los materiales con los que se realizan, cuando estos no se ajustan a las normas sanitarias establecidas. Esto, unido a evidencias tan significativas como las arrojadas por un informe elaborado por los técnicos de Consumer (revista de información al consumidor editada por la Fundación Grupo Eroski), según el cual, 9 de cada 10 centros españoles que realizan piercings y tatuajes no reúnen los criterios de calidad recomendados, ha llevado al Ministerio de Sanidad a regular estas prácticas y así recientemente ha entrado en vigor un Decreto de la Consejería de Sanidad y Consumo que regula las actividades de tatuaje, micropigmentación, perforación cutánea o piercing, así como los locales en los que se llevan a cabo. El Decreto establece que sólo podrán realizar estas prácticas aquellos establecimientos permanentes y no ambulantes que reúnan una serie de requisitos y condiciones higiénico-sanitarias, además de estar inscritos en un registro que se ha creado para este fin.

Asimismo, se establecen centros de formación para el personal y se detallan los requisitos de información y consentimiento.

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Comentarios recibidos

lo que pienso sobre tatuajes y pircings sin seguridad

13/11/2008

mercedes

pienso que todos los sitios donde se tatua la gente joven igual que se hacen pircings no estan especializados realmente contra cualquier tipo de virus vease(vih)-(hepatitis a,b,c y d)din control y eso no me parece nada bien para las personas

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