-¿Las ve usted? ¡Pues yo las
quiero enteras!
-¿A qué se refiere
exactamente?
-A las medias. Dice mi hija
que éstas que llevo son una barbaridad. ¡Mire usted!
-¡Pare, pare! Con lo que he
visto es suficiente. Tiene unas varices de caballo.
-¿Se refiere a estas venas
gordas? Las tengo desde hace años, pero no me duelen, son de acercarme mucho al
brasero.
-Señora, son venas varicosas
y no producidas sólo por el calor.
-¡Ya me está usted asustando,
igual que mi hija!
-Ahora entiendo lo de ?enteras?.
¿Cómo puede soportar las medias que lleva con elástico?
-Son las que he usado toda la
vida. Las enteras me agobian. Yo trabajo en una granja avícola, clasificando
huevos, y hace más calor que en una sauna.
-Pues tiene usted todas las
papeletas para que se le produzca una varicorragia.
-¿Y eso qué es?
-La rotura de la variz, con
la consiguiente hemorragia, que se le puede complicar con la formación de una
úlcera.
-¡Dios mío de mi alma! Ya no
quiero ni medias ni enteras. Deme usted algo para que se me curen.
-Las varices no tienen un
remedio radical sino medidas preventivas.
-Pero, ¿es una enfermedad
grave?
-No más grave que las
hemorroides, que también son varices, pero en el recto.
-Pues no lo entiendo, porque
yo tengo almorranas y me duelen.
-No todas las varices duelen,
por ejemplo, el varicocele no duele.
-¿El mariconcete,
dice usted? ¡Qué nombres, Dios de mi alma!
-¡El varicocele! Que es una
variz en el cordón espermático.
-Eso me suena a cosa de
hombres, como el coñac.
-Efectivamente. Y hay muchos
varones que lo padecen sin saberlo. Sólo como sintomatología aparece una
inflamación testicular.
-Pues entonces mi marido lo
padece. Porque un día se le van a caer. ¡Qué pachorra!
-Pues ahí tiene un caso que
no denota dolor y, sin embargo, puede producir esterilidad.
-¿Esterilidad? ¿y no duele ni es peligroso? ¡Pues dígame cómo se lo puedo
contagiar, que ya tengo cinco hijos, y estoy harta de tomar pastillas para no
quedarme embarazada!
-Pues ya las puede ir
eliminando radicalmente, porque la progesterona que contienen es una de las
principales causas de la aparición de varices.
-O sea, todo el día de pie,
tocando huevos, -nunca mejor dicho y usted perdone-, los niños, la casa, mi
marido en el bar y yo sin pastillas. Ojalá coja un mariconcete.
-¡Un varicocele señora! Pero
deje usted las hipótesis imposibles y cuídese.
-Entonces, ¿qué hago?
-Le voy a dar una pomada para
que se la aplique dos veces al día. Debe empezar con masajes circulares,
siempre desde el tobillo hacia arriba.
-Me estoy viendo como la Paulova, yo que tengo menos flexibilidad que un muñeco de
futbolín.
-Es que eso no es todo. Tiene que consumir alimentos ricos en
potasio, mucha naranja, que tiene vitamina C, y reducir el consumo de sal
porque ésta retiene agua y produce hinchazón.
-¿Y nada más?
-Le conviene andar mucho.
-Pues en mi trabajo, ¡como no
se me escape un pollo?!
-Es que andar favorece la
circulación de la sangre, por eso, entre otras cosas, no debe cruzar las
piernas al sentarse y sí tenerlas elevadas, a ser posible, por encima del nivel
del corazón.
-¡Lo que yo le digo! ¡La Paulova!
-Déjese de bromas que usted
es joven y, si no se cuida, este problema que ahora no tiene importancia, puede
complicarse.
-¿Y que pomada me va a dar?
-Una muy buena. Pero no
olvide seguir todos los consejos que le he dado.
-¿Y qué tiene esa pomada?
-Un producto natural: Castaño
de Indias.
-¡Hombre, como su plan!
-¿Cómo, mi plan?
.-Es que su plan tiene ?castaña?.
Pedro Caballero-Infante P.