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Astenia, combátela a mesa y matel.

Publicada en 01/03/2006

Cada vez son más las personas que con el cambio de estación padecen la llamada astenia primaveral. Dieta y pautas de vida constituyen el mejor modo de prevenir y combatir la sintomatología de un problema que ?florece? con la llegada del buen tiempo.

El ?renacer? de la naturaleza y de los sentidos con los que bucólicamente se suele definir a la primavera no siempre presenta una vertiente tan amable en cuanto a nuestro bienestar. Sensación de debilidad, cansancio, falta de vitalidad y de fuerzas, dificultad de concentración, lagunas de memoria, trastornos del sueño, alteraciones del apetito y del estado de ánimo... Aunque son síntomas de carácter leve y corta duración , sin embargo, convierten la llegada de la primavera en un auténtico suplicio para más del 2% de la población.

Reacción al clima

Las causas de este trastorno no están del todo claras, aunque muchos expertos lo atribuyen a las consecuencias que el cambio climático estacional tiene sobre el organismo: se sabe que los cambios atmosféricos y de temperatura bruscos incrementan la vulnerabilidad orgánica, ya que, por un lado, ?obligan? al metabolismo a adaptarse a estas alteraciones bruscas (algo que lleva su tiempo) y, por otro, esta mayor indefensión facilita la actuación de virus y bacterias. Asimismo, hay evidencias de la influencia de otros factores como las alergias, el estrés, el sedentarismo excesivo y la sobrecarga de trabajo que también están relacionados con la astenia. Según la nutróloga Blanca Ganofré, es importante actuar al primer síntoma, adoptando unos hábitos lo más saludables posible: llevar un ritmo de vida ordenado, respetar las horas de sueño, mantener unos horarios fijos de comida y sueño, hacer ejercicio físico (a ser posible, al aire libre) y, sobre todo, adaptar la alimentación a las demandas del organismo.

Afronta el cambio con cuchillo y tenedor

1. Restringe la cantidad de grasas y asegura el aporte de proteínas. Te ayudará a combatir el cansancio y la fatiga.

2. Reduce el consumo de azúcar y evita estimulantes como la cafeína (café, té, chocolate y bebidas de cola).

3. Distrubuye tus menús en cinco comidas. A media mañana y en la merienda se puede optar por ?tentempiés? ricos en vitaminas y minerales: zumos de hortalizas, macedonia de frutas, frutos secos...

4. Haz un desayuno ?potente?, que te aporte la energía suficiente para mantener el ritmo de las tareas diarias.

5. Aumenta el consumo de frutas y verduras frescas, crudas o cocinadas al vapor. La mayoría son fuente indispensable de nutrientes y contienen las vitaminas necesarias y las sales minerales que se pierden por el aumento de la temperatura. Entre las frutas, da prioridad a los cítricos y a las frutas de estación.

6. Bebe suficiente agua. Asegurar la hidratación del organismo es fundamental para favorecer el correcto desarrollo de funciones orgánicas como la renal y la intestinal, evitando así que se vea sobrecargado de sustancias de desecho.

Un menú para los primeros soles

Por Blanca Galofré, nutróloga.

"El arte de cuidarse en las 5 estaciones" (Ed. RBA Integral)

-Verduras y plantas verdes: son limpiadoras, equilibradoras, depurativas y desintoxicantes. Los germinados, las judías verdes, la lechuga, el brécol, las alcachofas, el puerro, la cebolleta, el apio, el cardo, el aguacate y el perejil son buenas opciones.

-Hortalizas que nacen en sentido ascendente: espárragos, apio...

-Frutas: especialmente las ácidas y blancas: kiwi, lima, uva verde, manzana verde...

-Cereales: avena, trigo, cebada y centeno.

-Legumbres: soja verde, soja blanca y guisantes.

-Sabor: opta por el ácido/agrio, ya que estimula la secreción y la formación de bilis y facilita la digestión; mientras que psíquicamente, aumenta la capacidad de percepción. Las mejores opciones ácidas son los encurtidos, los limones biológicos y las ciruelas.

Seis remedios de temporada

1-Pomelo: es rico en sales minerales, oligoelementos y vitaminas. Cien gramos aportan unos 50 mg de vitamina C, que refuerza los mecanismos de defensa del organismo.  Además, los flavonoides de la parte blanca de la corteza protegen de los riesgos de infecciones, activan las enzimas de la desintoxicación y bloquean la entrada de células malignas en los órganos sanos. Debido a que la mayoría de las sustancias bioactivas se encuentran en su corteza blanca y en la membrana de los gajos de su pulpa, lo mejor es comerlos enteros y no únicamente en zumo.

2-Cereales integrales: son la mejor fuente de los carbohidratos complejos, que son los que aportan energía sin sumar calorías de más. Además, son ricos en magnesio (el mineral del buen humor), proteínas, vitaminas B y E, betacarotenos, oligoelementos, sales minerales y fibras. Entre ellos destacan la cebada (muy rica en magnesio y ácido silícico, que refuerza el tejido conjuntivo), la avena (contiene 6 de los 8 aminoácidos vitales y es muy rica en calcio), el trigo (es el cereal más rico en hierro) y el centeno (favorece la formación de glóbulos rojos ya que aporta hierro, potasio, magnesio, cinc y manganeso).

3-Las fresas: son muy depurativas porque estimulan la secreción de los jugos digestivos y la formación de orina, debido a la gran cantidad de agua que contienen. Además, regulan la función hepática y purifican la vesícula biliar. Aportan unas dosis muy elevadas de vitamina C y sólo 37 kcal. por cada 100 gr. Asimismo, son ricas en antioxidantes, lo que aumenta la capacidad del organismo para enfrentarse al estrés y a los cambios climáticos.

4-Los espárragos: uno de los alimentos más ricos en ácido fólico, sustancia fundamental para combatir el envejecimiento celular y la producción de hormonas. También contienen vitaminas como la biotina, la niacina y el ácido pantoténico, sustancias que mejoran la calidad del sueño y refuerzan la vitalidad. Además, son muy ricos en potasio, lo que favorece la eliminación de las toxinas y los depósitos del organismo.

5-El tomillo. Esta planta es un gran tonificante, capaz de estimular el sistema nervioso, ayudando a superar los estados de decaimiento. Es rica en un aminoácido, la lisina (cuyo déficit puede causar cansancio y agotamiento generalizado), lo que le confiere un efecto ligeramente sedante, facilitando el sueño.

6-El albaricoque: su consumo está especialmente indicado para tratar la astenia física y mental, la inapetencia, los problemas de insomnio, nerviosismo, estados depresivos y todas aquellas dolencias producidas por las defensas baja.  Es rico en betacarotenos (antioxidantes que previenen la degeneración  de las células causada por los radicales libres), en vitaminas C, E, B1, y B2, así como en minerales y oligoelementos como el potasio, el hierro, el magnesio, el fósforo, el calcio, el azufre, el manganeso, el cobalto y el bromo.

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