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Alergias. volver a empezar.

Publicada en 01/04/2004

De ?intensa? y ?complicada? han tildado los especialistas en alergología a la primavera que acaba de comenzar. Dos palabras que, sólo con escucharlas, asustan a los 6 millones de alérgicos al polen que existen en nuestro país

La polinosis o alergia respiratoria al polen es la respuesta exagerada de nuestro organismo frente a pólenes presentes en la atmósfera, que penetran en el organismo, generalmente a través de las mucosas expuestas al aire (ojos, nariz y boca). Este proceso alérgico se manifiesta con síntomas como picor de ojos, enrojecimiento, lagrimeo, estornudos, congestión nasal y picor de nariz, síntomas que se engloban dentro de lo que se ha dado en llamar rinoconjuntivitis alérgica. Según los expertos, la rinitis alérgica en muchos casos es la antesala del asma bronquial, patología que ha aumentado considerablemente en las dos o tres últimas décadas sobre todo en las ciudades, debido a la contaminación ambiental y a la falta de estimulación del sistema inmune (teoría de la higiene), sin restar por ello importancia a los factores genéticos.

Puro polen

Las previsiones lanzadas por la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) auguran altas concentraciones de polen para esta primavera, en especial de la familia de las gramíneas, con unas cifras que rondan los 7.000 granos por metro cuadrado (7.000 granos/m3). Teniendo en cuenta que en términos alergológicos, una concentración superior a 5.500 granos/m3 de aire es indicadora de una primavera intensa y complicada, se explica por qué la del 2004 va a serlo tanto o más que otras. Después del polen de gramíneas, que afecta a un 87 % alérgicos, los otros pólenes que más harán estragos serán el polen del olivo, con un 43 % de afectados, la quenopodiácea, con un 27 %, el plátano de sombra, con un 22 %, las cupresáceas, con un 13 %, y la parietaria, con un 11 %.

Las gramíneas, alérgenos por excelencia

El seguimiento realizado por el Comité de Aerobiología sobre pacientes con una media de edad de 30 años, ha mostrado que el tipo de polen que más afecta a los españoles es el de gramíneas (el más alergénico y que causa un mayor número de reacciones alérgicas), con un porcentaje del 87 % de alérgicos sensibilizados. Además, según el doctor Subiza, existe una estrecha relación entre el incremento de las concentraciones de gramíneas y el incremento de los síntomas alérgicos y de asma en los pacientes. Una prueba de ello es que durante los meses de mayo-junio, época de mayor concentración de gramíneas, se produce un mayor número de casos de urgencias por asma bronquial en los centros médicos, y como consecuencia, un aumento en las ventas de antihistamínicos. Las zonas con mayor concentración de gramíneas son la zona centro y norte de la península, mientras que en la zona costera mediterránea apenas existen.

La zona centro, la campeona

Los datos de un estudio multicéntrico realizado por el Comité de Aerobiología de la SEAIC, en 13 ciudades españolas (La Coruña, Barcelona, Bilbao, Burgos, Ciudad Real, Logroño, Madrid, Salamanca, Santander, Sevilla, Toledo, Vitoria y Zaragoza), revelan que la zona centro de España es uno de los peores lugares de Europa para que un alérgico establezca su residencia. La escasez de lluvias propia de un clima continental y la elevada contaminación por partículas del diesel, son algunos de los factores atmosféricos que hacen que la calidad de vida de los pacientes en estas ciudades sea cada vez peor. Según el doctor Javier Subiza, coordinador del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), la mayoría de los alérgicos del centro están sensibilizados a 4 ó 5 tipos distintos de polen, lo que implica una mayor duración de los síntomas a lo largo del año y una mayor dificultad a la hora de aplicar el tratamiento farmacológico o profiláctico a estos pacientes.

 

Contaminación atmosférica por diesel

Una ?bomba de alergia?

Las variaciones en las concentraciones de pólenes durante la primavera dependen de la pluviosidad registrada durante octubre, noviembre y diciembre, más que de las lluvias que se producen en marzo y abril como se creía hace unos años. Sin embargo, los últimos estudios epidemiológicos apuntan a la contaminación atmosférica como uno de lo principales responsables del incremento del número de alérgicos a los pólenes, sobre todo en las ciudades. Cada vez son más los pacientes que presentan síntomas desde el mes de enero, provocados por el aumento de la contaminación y de la plantación de cupresáceas (enero y febrero) y plátanos de sombra (marzo y abril), en zonas del interior como Madrid. Según el doctor Subiza, la contaminación por diesel es fundamental para explicar este fenómeno, ya que cuando las partículas del diesel interaccionan con los pólenes del árbol, éstas aumentan su potencial alergénico. Ello explica el que en los puntos en los que ha habido escasa pluviosidad se encuentre una alta incidencia de polinosis. En cambio, en el Norte de España, la pluviosidad mantenida todo el año limpia periódicamente la atmósfera de partículas contaminantes.

Un coche diesel contamina 150 veces más que uno de gasolina, y España es, junto a Francia y Austria, uno de los países europeos que más parque móvil diesel tiene en activo

El asma, en alza

La atmósfera contaminada de las ciudades modernas está constituida por ozono, óxido de nitrógeno y partículas de diesel que muestran una clara relación con la respuesta alérgica. Entre estos contaminantes, las partículas de diesel son los principales responsables en las ciudades, ya que están implicadas directamente con el tráfico y las calefacciones de las urbes. En el caso del asma, estas partículas favorecen el transporte del polen hasta el aparato respiratorio, a la vez que aumentan la capacidad alergénica de los pólenes para liberar mayor cantidad de esas sustancias pro-inflamatorias.

Los datos

v      Un 93 % de los alérgicos presenta rinitis.

v      Un 89 % de los alérgicos presenta conjuntivitis.

v      Un 41 % de los alérgicos presentan asma bronquial.

v      La mitad de los pacientes con rinoconjuntivitis son asmáticos.

v      La media de duración de los síntomas es de dos años en el caso de asma.

v      La media de duración de los síntomas es de ocho años en el caso de conjuntivitis y rinitis.

v      Entre los pacientes alérgicos a los pólenes, el estudio ha mostrado que si bien en el norte de España (La Coruña, Bilbao, Santander y Vitoria) se encontró que mientras sólo el 45 por ciento estaban polisensibilizados, por el contrario, en las ciudades del interior como Ciudad Real, el 95 por ciento de los alérgicos lo eran; un 91 por ciento, en Toledo y un 88 por ciento, en Madrid.

El tratamiento farmacológico

La rinitis alérgica produce picor, estornudos y obstrucción nasal, y en muchas ocasiones, pérdida de los sentidos del gusto y del olfato. Ello se debe a la liberación de histamina como respuesta a la sustancia que produce la alergia, en este caso al polen. También como respuesta a la liberación de histamina se producen cambios en el flujo sanguíneo que provocan un moqueo excesivo y un taponamiento de la nariz u obstrucción nasal. La manera más natural de combatir este molesto trastorno es mediante la utilización de sueros isotónicos o de agua de mar esterilizada. Asimismo, los medicamentos descongestivos están indicados para combatir la obstrucción nasal, así como el uso de corticosteroides tópicos o por vía oral.

En general, el tratamiento de los síntomas alérgicos depende del grado o intensidad de la alergia, y de su estacionalidad o perennidad. Los llamados medicamentos antihistamínicos de segunda generación están indicados para tratar los síntomas alérgicos, evitando efectos secundarios como la somnolencia. En este sentido, no hay que olvidar que hasta el 2 por ciento de los accidentes mortales de tráfico están asociados a la alergia, bien por los propios síntomas o bien por los efectos secundarios de algunos antihistamínicos. El doctor Chivato señala que una cadena de estornudos incontrolables o un lagrimeo continuo dificultan bastante la conducción, de igual manera que afecta el consumo inadecuado de antihistamínicos (no hay que olvidar que el 10 % de los pacientes con alergia se automedica).

La inmunoterapia

La inmunoterapia contra la alergia consiste en la administración de cantidades gradualmente crecientes de un extracto alergénico a un paciente para mejorar la sintomatología causada por la exposición al alergeno responsable. Según la SEAIC, los pacientes experimentan una mejoría en el control de sus síntomas desde los primeros meses, aunque los resultados óptimos se obtienen a partir del primer año. En la actualidad, un paciente que presente alergia a diferentes tipos de pólenes debe vacunarse con extractos de cada uno de ellos, con independencia de que compartan unas mismas proteínas.

Hay dos tipos de vacunación contra la alergia al polen, la preestacional, previa a la época de polinización, y la coestacional, que aunque no se recomienda iniciarla en esos meses, se administra durante todo el año

La terapia sublingual

Una de las alternativas más eficaces a la inmunoterapia tradicional, según datos de la SEAIC, son las vacunas administradas vía sublingual, indicadas para pacientes con síntomas de rinitis, conjuntivitis y/o asma ocasionada por pólenes o ácaros del polvo doméstico. Según el doctor Tomás Chivato, miembro del Comité de Inmunoterapia de la SEAIC, estas vacunas han demostrado un amplio perfil de seguridad, y por su comodidad y fácil manejo son una excelencia alternativa para los pacientes que, por rechazo a las agujas o por falta de tiempo para acudir al centro de especialidades o al hospital, no cumplen correctamente con las pautas de administración por vía subcutánea. Según el doctor Chivato, con el empleo habitual de esta terapia se podría conseguir la universalización en la utilización de la inmunoterapia, y con ella el control de la enfermedad.

Medidas generales contra la alergia al polen

1.        Es conveniente dormir con las ventanas cerradas para evitar que penetren a la habitación las partículas de polen.

2.        Si vas al campo no te olvides de llevar mascarillas de protección certificadas (Marcado CE), que actúan como auténticos filtros que retienen las partículas de polen.  El farmacéutico te ayudará a elegir el producto más apropiado.

3.        Para remover el aire, usa purificadores de aire y aire acondicionado al mismo tiempo.

4.        Ventila la casa sólo al caer la tarde y nunca por la mañana.

5.        Limpia el polvo con un trapo húmedo.

6.        Los días de viento fuerte quédate en casa, ya que aumenta la tasa de polen en el aire. La playa y el mar pueden ser una buena alternativa, ya que aquí la presencia de polen es mucho menor.

7.        Si vas a viajar en automóvil, cierra las ventanas.

8.        Si vas al campo, ten cuidado con la ropa y lávala al llegar a casa, ya que en ella se quedan impregnadas las partículas de polen.

9.        No seques la ropa al aire libre, porque recogerá polen.

10.     Protege tus ojos con gafas de sol.

11.     Si también tienes alergia a los ácaros del polvo, utiliza cubrecolchones especiales y lava las sábanas con agua caliente. Además, retira las alfombras, peluches y moquetas.

Conducir:

actividad de alto riesgo

Las personas que tiene alergia estacional y que están consumiendo medicamentos deben extremar sus precauciones a la hora de ponerse al volante. Esta es una de las recomendaciones que cada año dirigen los alergólogos y la Dirección General de Tráfico (DGT) a quienes padecen rinitis o conjuntivitis alérgica, unos seis millones de españoles, de los cuales, siete de cada diez desconocen que el consumo inadecuado de antihistamínicos dificultan la conducción. Tal y como indica el doctor Chivato, una cadena de estornudos incontrolables o un lagrimeo continuo dificultan bastante la conducción, y en lo que respecta a los medicamentos, los antihistamínicos de primera generación producen somnolencia y afectan a la capacidad psicomotora. El problema se agrava si se potencia este efecto de sedación con el alcohol o con fármacos como hipnóticos o ansiolíticos. Por lo tanto, los alergólogos recomiendan que antes de ponerse al volante nos asesoremos por el farmacéutico sobre cuál es el fármaco adecuado y leamos bien el prospecto. De esta forma reduciremos la temible cifra del 2 % de los accidentes mortales de tráfico causados por la alergia.

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