Cargando

Cargando página, espere por favor...

Envía esta información a un amigo!

:
   

:
  

: (opcional)


Categorías
Palabras clave
Vota
Resultado
(0 votos)

Adolescencia y autoestima. un tándem muy complicado.

Publicada en 01/10/2005

A priori, los jóvenes de hoy día lo tienen todo, pero, sin embargo, cada vez es mayor el número de adolescentes que padecen depresión o ansiedad, a la par que aumentan los problemas relacionados con las drogas y el alcohol, sustancias en cuyo consumo, además, se inician a edades cada vez más tempranas. La ausencia de límites y la mayor permisividad están en la raíz de todas estas actitudes, dando lugar a lo que, según los expertos, es el auténtico culpable de la mayoría de las problemas que afectan a los adolescentes en la actualidad: la falta de autoestima.

El 73, 4 por ciento de los jóvenes de entre 10 y 12 años declaran tener consolas o juegos tipo game boy;  más del 25 por ciento de los preadolescentes frecuentan las discotecas los fines de semana; un 22 por ciento disponen de entre 6 y 18 euros semanales para ?sus cosas?; y un 33 por ciento de los niños entre 8 y 13 años tiene un teléfono móvil para su uso personal. Asimismo, el acceso a una educación completa y a la información es algo que está totalmente generalizado. Y pese a todos estos signos de bienestar, cada vez son más los adolescentes que padecen ansiedad, estrés, depresión o que incluso cometen tentativas de suicidio. A todo esto hay que unir el hecho de que los jóvenes se inician de forma cada vez más temprana en el consumo de alcohol y drogas. ¿Qué es lo que explica este contraste? Los expertos lo tienen muy claro: una baja autoestima.

Los hijos de las prisas

La autoestima es la conciencia que toda persona tiene de su propio valor y está directamente relacionada con la autoaceptación. ?Es como un medidor de potencia y de valía personal, un termómetro que marca y determina nuestro valor, el que está escrito en la mente y dice cuánto valemos?, explica el psicopedagogo Bernabé Tierno.

Debido a las peculiares características de esta época de la vida, es frecuente que durante los primeros años de la adolescencia la falta de autoestima se agudice. ?Es en esta etapa cuando empieza a cristalizar la personalidad, de ahí que sea tan importante que los padres y educadores ayuden al joven a encontrar su identidad y le fomenten valores como la voluntad y la responsabilidad, sobre todo teniendo en cuenta que a partir de ahora el entorno y los amigos pueden tener más influencia sobre él que su familia?, señala Tierno.

La baja autoestima no es patrimonio exclusivo de los jóvenes de hoy en día, sino que se trata casi de un rasgo de identidad de esta etapa de la vida, caracterizada por una continua búsqueda de la autoafirmación, oscilando entre la timidez y el descaro, sin encajar todavía en una sociedad ?de adultos? y manteniendo el inconformismo como lema principal. Sin embargo, hay algunos condicionantes de la sociedad actual que hacen que las consecuencias de esta baja autoestima sean especialmente peligrosas. ?Los niños y jóvenes de hoy lo tienen más difícil, y no en lo referente a los aspectos materiales sino al tipo de vida que les ha tocado vivir. Muchos padres y educadores están llenos de dudas: no quieren tratar a los niños como los trataron a ellos, pero no saben cómo enfrentarse con los retos y situaciones que constantemente se les plantean. Además, deben estar adaptándose a un mundo que les exige una actualización rápida, un esfuerzo permanente, una carrera sin tregua y que, a cambio, no les permite tener una vida familiar. Estos son los adultos que ven los niños, los que tendrían que transmitirles confianza y seguridad, los responsables de su desarrollo y de su educación?, explica la psicóloga María Jesús Álava Reyes en su libro El no también ayuda a crecer (La esfera de los Libros).

En la misma línea, todos los estudios realizados con el objetivo de analizar el incremento de ciertas actitudes entre la juventud, como la violencia en las aulas, han llegado a la conclusión de que el hecho de que la mayoría de los progenitores apenas tengan tiempo para su vida personal ?y, por tanto, para ejercer de padres- puede desencadenar en una educación del adolescente carente de límites, de normas y, en última instancia, de valores. Los jóvenes no tienen un espejo en el que mirarse o un referente al que acudir cuando le surgen dudas, lo que en muchas ocasiones es la causa de que se dejen arrastrar por lo que hace la mayoría. Y esto es precisamente lo que empuja a muchos de ellos a coquetear con el alcohol y las drogas, y a comportarse de forma agresiva.

Está claro entonces el papel decisivo que el entorno familiar juega en la formación de una correcta autoestima en el adolescente: la comunicación con los padres es la única forma de ?contrarrestar? el efecto de los mensajes que les llegan a través de los medios de comunicación y de la influencia de las amistades o el entorno social.

Principales consecuencias: qué pueden hacer los padres

-Influencia excesiva de los amigos .  Muchos adolescentes asumen riesgos innecesarios debido a la influencia de las amistades. ?Temen más hacer el ridículo ante los amigos que ante las consecuencias de una actividad peligrosa; por ello, experimentan con cocaína o drogas de diseño, o conducen un coche bajo la influencia de la droga o el alcohol, o toman parte de algún acto vandálico. El ceder a la presión de sus compañeros para actuar destructiva o estúpidamente también puede provenir del deseo de no quedar excluido. Algunos adolescentes han admitido haber tenido relaciones sexuales porque todos sus amigos lo hacían. El miedo a ser rechazado por los amigos puede ser más intenso que su preocupación por su bienestar?, explica la doctora Terri Apter, experta en desarrollo psicológico infantil y autora del libro El niño seguro de sí (Ed. Edaf).

-Cómo actuar: Es importante que los padres hagan lo posible por conocer a los amigos de sus hijos (invitarlos a casa, llevarlos a todos a algún evento) y, también, que conozcan a los padres de estos amigos (no es necesario que intimen, pero sí ayuda saber si las actitudes y preferencias como padres son compatibles con las suyas). Deben hablar con el joven acerca de la amistad y de cómo elegir buenas opciones; enseñarle cómo salir de situaciones peligrosas o impropias que puedan surgir y cómo enfrentarlas; y dar un buen ejemplo como amigos: ver a sus padres tratarse con respeto y amabilidad entre sí y hacia sus amigos es más efectivo que cualquier charla genérica sobre la amistad.

-Abuso de drogas y alcohol. ?La ausencia de valores podría explicar gran parte de las conductas de consumo. Nuestra sociedad ha dado paso a una especie de ?todo vale?, ?al menos hay que probar?... Los límites entre la conducta adecuada y la que no lo es no están nada claros. Además, la falta de habilidades para decir no, la poca confianza que los adolescentes tienen en ellos mismos y la dependencia del grupo de amigos puede determinar que prueben estas sustancias. Asimismo, la aparición de conflictos tanto relacionales (cómo se llevan con sus padres y amigos) como escolares, pueden influir en el inicio y mantenimiento del consumo?, explica Bernabé Tierno.

-Cómo actuar: La prevención es fundamental, así como todos los esfuerzos dirigidos a proporcionar alternativas y recursos para que el estilo de vida que elija le permita sentirse a gusto consigo mismo: relaciones cálidas y afectuosas con los padres, realizar actividades que le permitan disfrutar del tiempo de ocio, la interiorización de normas y límites... En caso de que se tenga algún indicio de que el joven está enganchado a alguna de estas sustancias, la solución no es prohibírselo sin más, sino que, tal y como recomienda Bernabé Tierno, ?hay que ofrecerle alternativas para que aprenda a disfrutar de otro modo de su tiempo y de sus amigos, y que descubra que no necesita ?ponerse? de ninguna manera, sino ser él mismo?.

-Actitudes violentas: Los casos cada vez más frecuentes de violencia juvenil tienen un claro componente social, tal y como han constatado los expertos. Las causas van desde los modelos de violencia que propugnan los medios de comunicación a la crisis del modelo familiar, pasando por la pérdida de disciplina y de respeto, la falta de autoridad de los profesores en la escuela y la incorporación de nuevas culturas. Todo ello hace que haya resurgido el concepto de ?bandas? o que se produzcan casos de acoso escolar de unos niños a otros (lo que se conoce como bullyng).

-Cómo actuar: Poner unos límites claros a su conducta. ?El adolescente violento precisa de unas muestras inequívocas de seguridad por parte de sus padres; necesita su cariño tanto como su firmeza; su comprensión tanto como su resolución. En definitiva, debe tener unos límites claros, unas reglas mínimas que le hagan sentirse bien no agrediendo, sino cediendo; no imponiendo, sino pactando; no vejando, sino queriendo. Y cuanto antes se actúe en este sentido, mucho mejor?, recomienda María Jesús Álava Reyes.

-Consumismo a ultranza: Los adolescentes de hoy día viven en una cultura de la inmediatez: como si del clic del ratón del ordenador se tratase, desean tener al instante todo aquello que se les antoja. Esto puede estar en gran medida propiciado por la actitud ?compensadora? de los padres, quienes muchas veces de forma inconsciente intentan suplir con medios materiales el escaso tiempo que pueden dedicar a sus hijos. Por otro lado, el joven con baja autoestima encuentra en la adquisición desmedida de bienes un alivio a sus inseguridades.

-Cómo actuar: ?Hay que elevar su nivel de frustración, mentalizándole de que las cosas cuestan un esfuerzo y un sacrificio y que, además, no se consiguen a la primera: hay que sembrar y saber esperar. Además, y teniendo en cuenta que durante este periodo empiezan a aparecer problemas de autoestima derivados en gran medida de la comparación con los demás, esta actitud puede llevarle a identificar determinadas adquisiciones con una mayor seguridad en sí mismo. Es tarea de los padres concienciarle de lo inútil que resulta compararse con los demás y transmitirle la idea de que la única persona con la que tiene que competir es con él mismo?, comenta Bernabé Tierno.

El papel de la familia: por qué es tan importante

Aunque parezca que los rechazan e incluso que los consideran un estorbo, los adolescentes siguen necesitando a sus padres, incluso más que nunca, ya que deben confrontarse con nuevas formas de conciencia de sí mismos y nuevas dudas sobre su propia capacidad que pueden poner en peligro su autoestima. De ahí que, aunque aparentemente el joven manifieste una actitud de autodominio y aparente indiferencia, los padres deban volcarse en esta etapa en hacer todo lo posible para elevar sus niveles de autoestima. Estas son algunas de las pautas más efectivas para conseguirlo:

-Darle oportunidades para tener éxito: La mejor manera de fomentar la confianza en sí mismo es favorecer la práctica de actividades o exponerle a situaciones a través de las cuales puede comprobar de lo que es capaz.

-Responsabilizarle de determinadas parcelas de la vida familiar. ?A partir de la preadolescencia, el niño debe saber que hay una serie de cosas que tiene que hacer aunque no le gusten. Los padres deben tener como objetivo prioritario la formación de la voluntad motivándole a través del encargo de tareas que le resulten más o menos agradables y de las que tenga que responsabilizarse?, recomienda Bernabé Tierno.

-Ayudarle a sentirse seguro y a confiar en sí mismo. La autoconfianza procede del amor incondicional de los padres. El sentirse plenamente querido no puede tener jamás ningún efecto secundario. Los elogios significan mucho para los adolescentes cuando proceden de quienes más quieren y en quienes se apoyan.

-Tener mucha paciencia. Para un adolescente es muy difícil minimizar las áreas en las que no se siente seguro, de ahí que magnifique mucho cualquier experiencia y algunos lleguen a sufrir (y, de paso, lo hagan pasar también a sus padres) un auténtico carrusel emocional. Hay que mantenerse serenos y no darle a estos cambios de conducta más importancia de la que se merecen.

Señales  a tener en cuenta

La falta de autoestima en la adolescencia se manifiesta mediante una serie de señales bastante específicas. Así, el adolescente que no se quiere suficientemente a sí mismo...

-Desmerece su talento: Con frecuencia dice frases del tipo: ?No puedo?, ?no sé hacerlo?, ?nunca lo aprenderé?...

-Se siente impotente: Se enfrenta a cualquier obstáculo, reto o dificultad sin ningún convencimiento de poder superarlo.

-Se deja influir fácilmente: Cambia de ideas y de comportamiento con mucha frecuencia y según con quien esté; está manipulado por personalidades más fuertes, ya sea un amigo o un hermano.

-Elude aquellas situaciones que le producen ansiedad: Tiene escasa o nula tolerancia ante las circunstancias que le provocan angustia, temor, ira o sensación de caos.

-Echa la culpa a otros de sus debilidades: No suele admitir sus errores y la mayoría de las veces los atribuye a otros o a la mala suerte.

-Se queja de que los demás no le valoran: Se siente inseguro y negativo sobre el afecto o el apoyo que le prestan sus padres y amigos.

-Tiene pobreza de sentimientos y emociones: Repite una y otra vez unas pocas conductas emocionales como el descuido, la inflexibilidad, la histeria, el enfurruñamiento...

-Se pone a la defensiva y se frustra con facilidad: Es un ?picajoso?, incapaz de aceptar las críticas o las peticiones inesperadas, y pone excusas para justificar su comportamiento.

Depresión y suicidio: alerta máxima

El suicidio, el más flagrante de todos los signos de baja autoestima, es la tercera causa de muerte entre los 15 y los 24 años. Según los expertos, en esta elevada incidencia intervienen varios factores, siendo el más determinante el entorno familiar. La inestabilidad, el divorcio y la forma en que los padres utilizan a sus hijos para conseguir la custodia, así como la protección excesiva o la violencia familiar pueden desencadenar comportamientos suicidas. Los adolescentes experimentan fuertes sentimientos de estrés, confusión, dudas de sí mismos, presión para lograr el éxito y otros miedos, lo que favorece los estados depresivos y la aparición de sentimientos relacionados con la muerte. Muchos síntomas de las tendencias suicidas son similares a los de la depresión, por eso los padres deben estar muy alerta ante algunas señales que pueden indicar que el adolescente está contemplando el suicidio: cambios en los hábitos de comidas y sueño;  retraimiento de sus amigos, familia y actividades habituales; actuaciones violentas y comportamiento rebelde; consumo excesivo de alcohol y drogas; abandono de su aspecto personal; cambios pronunciados de personalidad; aburrimiento persistente; dificultad para concentrarse; y quejas frecuentes de síntomas físicos como cefalea, cansancio o dolor de estómago.

Tal y como señalan los expertos del Centro del Estudios del Suicidio de Estocolmo, la mejor arma para frenar y prevenir estas actitudes es ofrecer a los jóvenes toda la información necesaria para mitigar la ansiedad y la falta de autoestima que subyace bajo los pensamientos suicidas: es muy importante hablar con ellos sobre los problemas que les preocupan y hacerles sentir que los mayores les escuchan.

Este documento ha sido visitado 3264 veces

 

Este documento aún no ha sido comentado

Comente nuestra información

:  
No está identificado, su comentario se publicará con el seudonimo que escriba

:
:
:

 

 
¡Compártenos! Añadir a menéame Añadir a del.icio.us Añadir a Technorati Añadir a Google Añadir a Yahoo! Añadir a Digg

Actualmente no hay encuestas activas

< Los contenidos publicados en Consejos de Tu Farmacéutico cuentan con un exquisito asesoramiento farmacéutico y médico así como con el aval de numerosas instituciones vinculadas al sector, entre ellas la propia Organización Farmacéutica Colegial, Asociaciones de Pacientes y Sociedades Científicas de reconocido prestigio.
Todos los contenidos están registrados y poseen copyright a favor de Consejos de tu Farmacéutico. No se podrán reproducir, copiar o resumir, por ningún medio, ya sea electrónico, informático o impreso los contenidos de la publicación el consentimiento expreso de Consejos de tu Farmacéutico
Copyright © 2007, Difusiones Tecnológicas de Mercado, S.L., todos los derechos reservados. Política de privacidad