Caídas,
quemaduras, intoxicaciones, picaduras o ahogamientos son sólo algunos de los
accidentes más frecuentes que se pueden producir en el hogar, siendo los niños
y ancianos las principales víctimas
Los
accidentes caseros se encuentran entre las primeras causas de atención
sanitaria en países de todo el mundo. Conocer estos riesgos es fundamental para
poder adelantarse a ellos y, en caso de producirse, actuar de la forma más
adecuada.
Con
los pies en el suelo
Las
caídas constituyen el accidente doméstico por excelencia, aunque también el que
reviste menor gravedad. Para evitarlas conviene seguir una serie de consejos
básicos:
- No andar por suelos
húmedos o grasientos.
- Cubrir con alfombras la
salida de la ducha.
- En caso de tener niños
en la casa, cubrir ventanas, balcones y escaleras con rejas de altura
elevada.
- Prohibirles el acceso a
lugares peligrosos de la casa, como la cocina y el baño, en los que pueden
encontrarse con utensilios de riesgo, o en los que el acceso al agua
caliente es fácil.
- Entre los accesorios
infantiles, el uso de tacatás está desaconsejado por los pediatras, ya
que, en su opinión, además de no ayudar al niño a andar, pueden provocarle
caídas o golpes. En este sentido existen gobiernos como el de Canadá, que
han llegado a prohibir la venta, promoción, importación y reventa de
tacatás, amparándose en la ley de productos peligrosos.
Objetos peligrosos
El
hogar está lleno de instrumentos y espacios susceptibles de provocar heridas de
todo tipo. Por ello, se recomienda mantener bien guardados y fuera del alcance
de los niños, los objetos de punta aguda o con
filo, como
cuchillos, tijeras, alfileres, agujas, cristales rotos o cuchillas de afeitar.
No conviene fiarse nunca de este tipo de objetos cuando se trata de niños, que
deben estar bajo permanente vigilancia en caso de que utilicen tijeras o
instrumentos punzantes para sus trabajos manuales.
También
hay que tener cuidado con los bordes de los muebles y
chimeneas,
debiendo acolcharlos para evitar golpes. Los cajones deben llevar topes
incorporados para evitar que se le puedan caer a los niños encima, algo que
también debe hacerse con las puertas, a fin de que no se pillen las manos o los
pies.
Ojo con el fuego y
el sol
Las
quemaduras suelen ser más frecuentes entre las mujeres que atienden el hogar,
aunque los niños también corren el riesgo de sufrirlas si no se toman ciertas precauciones:
- Utiliza agarraderas o
manoplas para manipular los utensilios calientes.
- Tapa las cacerolas y
sartenes para evitar salpicaduras.
- Nunca toques la plancha
para comprobar si está caliente.
- Comprueba la
temperatura del agua antes de introducir al bebé en la bañera, y la
temperatura de los biberones.
- Sobre todo no permitas
que los niños entren en la cocina mientras está el fuego encendido o avisa
cuando traslades líquidos muy calientes de la cocina al comedor, para que
nadie se interponga en el camino. Impide siempre el acceso de los niños a
los mandos de la cocina y coloca dispositivos que eviten la apertura del
horno. Tampoco se debe permitir el acceso de los niños a los mandos del
microondas o a los grifos, ni purgar los radiadores delante de ellos. Éstas
son sólo algunas de las precauciones que te ahorrarán una inesperada
visita a urgencias y varias semanas de cura.
- Con respecto al sol,
conviene proteger a toda la familia con un filtro de protección solar
adecuado (superior a 15), a fin de evitar quemaduras y de que no se agote
nuestro capital solar. Sobre todo hay que proteger la piel de los niños y
especialmente la del bebé, ya que es muy delicada.
Picaduras
peligrosas y productos tóxicos
Otro
apartado no menos importante al hablar de accidentes caseros es el relacionado
con las picaduras de insectos y las intoxicaciones.
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En
el caso de las picaduras, deben tener especial
precaución las personas alérgicas, aunque por lo general, es recomendable hacer
uso de insecticidas en todo el hogar y aplicar protectores en la piel cuando
nos hallemos en ambientes cercanos al campo o con animales, sobre todo en esta
época del año. Por otra parte, debemos mantener alejados de los insecticidas
los productos alimenticios y observar siempre la fecha de caducidad antes de
consumirlos.
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Para
evitar intoxicaciones es recomendable mantener
bien guardados los productos tóxicos y no quitar las etiquetas o rótulos, a fin
de que podamos reconocerlos en caso de alguna ingestión accidental. También hay
que tener especial cuidado con los sprays utilizados en los hogares (limpia
hornos, quita grasas?), ya que la mayoría son inflamables. Igualmente debemos
hacer con los medicamentos, que deberemos tener fuera del alcance de los niños
y alejados de la humedad y las altas temperaturas (por ejemplo, nunca debemos
guardar los medicamentos en un cuarto de baño). En lo que respecta a su
consumo, la automedicación responsable consiste en acudir al farmacéutico ante
cualquier duda que se tenga relacionada con el consumo de medicamentos que no
precisen de receta médica. Y por supuesto, no hay que sobrepasar nunca la dosis
recomendada por el médico o farmacéutico ni tomarlos sin antes leer el
prospecto.
Alta
tensión
Los
accidentes por electricidad también se incluyen en el catálogo de los más
frecuentes, especialmente entre los niños. Para evitarlos, es necesario
mantener perfectamente conservada y revisada toda la instalación, además de
proteger correctamente todos los enchufes con protectores, a fin de que los niños
no puedan introducir ningún objeto en su interior, lo que podría provocar una
descarga eléctrica. Además, hay que interrumpir la corriente general mientras
se realiza alguna reparación, así como evitar conectar aparatos estando mojados
o encenderlos con los pies descalzos. Controla que no haya cables ni enchufes o
conectores al descubierto.
Atragantamientos
y asfixia
Los
accidentes domésticos pueden producirse en momentos tan insospechados como el
almuerzo:
- Comer demasiado deprisa
o no masticar un alimento lo suficiente antes de tragarlo puede ser causa
de atragantamiento y asfixia.
- Entre los niños, es muy
frecuente la introducción en la boca de todo lo que encuentran por la
casa. De ahí la importancia de mantener fuera de su alcance objetos
pequeños y rígidos que puedan meterse en la boca.
- Además, es importante
no comprarle juguetes no homologados y que sean desmontables en pequeñas
piezas.
- Respecto a las
almohadas, no conviene que el niño menor de dos años duerma con ella, a
fin de evitar posibles casos de asfixia. En el mercado existen almohadas
especiales destinadas a evitar este riesgo.
- También conviene quitar
del alcance de los niños las bolsas de plástico y evitar acostarlos en la
cuna con lazos, cintas o pañuelos en el cuello. Los barrotes de la cuna
deben tener una distancia mínima que no permita al niño introducir la
cabeza entre ellos.
- Y sobre todo, es
necesaria una vigilancia muy atenta cuando se bañen en piscinas u otros
espacios similares, incluso aunque los niños sepan nadar.